Villa Doña Francisca “tapió” la delincuencia con un muro

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Fernando Villa 10:10 PM 2016-05-02

Dos metros de altura por 130 de largo. Material de concreto que, al menos, no se rompe a patadas.

Así luce el nuevo muro que separa a la villa Doña Francisca 3 de un sitio eriazo que la conectaba con otros sectores más populares de la ciudad y que representaba la puerta de entrada y salida a peligros como la delincuencia, puntos de encuentros de drogadictos y las impredecibles llamas de los pastizales que se incendiaban a menudo en los veranos.

Dos niños que jugaban a la pelota tranquilos, en la multicancha que antecede al muro, eran el reflejo del ánimo con que los vecinos se tomaron la instalación de esta herramienta contra la delincuencia.

Y es que a diferencia de lo que aconteció en 2002 en la comuna de Lo Barnechea, cuando la alcaldesa Martha Ehlers decidió separar a los habitantes de su comuna con otro muro (de más de 200 metros) y así evitar el paso de los vecinos de la Población Lo Ermita, en este barrio del sector oriente de Chillán nadie ha levantado polémica alguna ni se han trazado críticas sociales.

“Es que el tema de los robos era ya muy grande, siempre estaban llegando personas de otras partes a robar a las casas y siempre eran personas que entraban y salían por ahí”, apunta la presidenta de la junta de vecinos de esa villa, Elvira Arias, quien añade que “además era ahí donde se juntaban lolos a drogarse. Era súper triste ver todos los días a niñitos que se llegaban a arrastrar de lo borrachos que andaban, o a esas niñas que se iban con frazadas a acostarse ahí con sus pololos”.

Curiosamente, en el costado poniente de la villa, eran muy pocos los vecinos que sabían de la instalación del muro. “No sabía”, “No sé dónde quedará” o “hay varios muros que han puesto para tapar los lugares por donde entran los ladrones”, eran las respuestas que más se repetía si se les preguntaba por la ubicación de esta nueva defensa.

Con fondos municipales
Pese a que se terminó de construir el 28 de marzo, fue inaugurada oficialmente el pasado sábado por el alcalde Sergio Zarzar, junto a representantes del Concejo Municipal ya que los costos del muro corrieron gracias al aporte del municipio de Chillán a través del Fondo de Desarrollo Vecinal,  Fondeve. Algo más de $5.800.000.

“Y hubo que conseguir dos fondos por el costo que tenía”, aclaró la dirigenta.

Consultados en Carabineros, respecto a si esta les parecía la manera válida en que los sectores residenciales debían protegerse contra la delincuencia, el mayor y jefe de la Segunda Comisaría de Chillán, Claudio Saavedra, dijo “no tener idea” de que lo habían construido y como “no tengo antecedentes de su existencia ni de las razones que pudo haber tenido la municipalidad para financiarlo, no me corresponde pronunciarme al respecto”.

Pero el apoyo es unánime. “Yo hubiera hecho lo mismo”, dijo el presidente de la Junta de Vecinos de la Doña Francisca 1, Manuel Figueroa, quien también es testigo de lo duro que pega la delincuencia en el sector. Los vecinos cercanos al muro lo aplauden, “se nota el cambio, desde que lo pusieron, realmente está todo más tranquilo, especialmente en las noches”, acredita Pedro Olea, vecino que vive a metros  del nuevo guardián de cemento.

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