Lectura y amplitud mental

Por: José Luis Ysern de Arce 2018-04-22
José Luis Ysern de Arce

Sicólogo, Sacerdote; Licenciado en Teología; Diplomado en Psicología Clínica; Master en Psicología; Doctor en Psicología. Docente Jornada Completa de Psicología Universidad del Bio-Bio. Asesor Nacional de AUC

Mañana, 23 de abril, se celebra el día mundial del libro. En este día se conmemora la muerte de tres grandes escritores de la literatura universal: Miguel de Cervantes y Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Un buen objetivo de esta celebración es desarrollar en la mayoría de las personas el gusto por la lectura. 

¿Por qué leer? Porque nos hace bien, porque el solo hecho de leer con gusto y atención ayuda a nuestro crecimiento mental y cultural; leer nos proporciona interesantes y variados temas de conversación, abre nuestra mente, y nos lleva a ver el mundo por una ventana de amplios horizontes.

Es seguro que todos nosotros al iniciar una conversación con alguien nos damos cuenta a simple vista de la diferencia que hay entre una persona buena lectora y otra que no lee nunca o lo hace pocas veces y de mala gana. Aparte de que la gente que lee maneja un vocabulario mucho más rico y fluido, goza, además, de mayor apertura de mente. 

Los buenos lectores suelen ser personas que saben discutir con mucha atención, cortesía y buenos argumentos, consideran otras opiniones y maneras de pensar, y aprecian sobre todo el diálogo y el fundamental respeto a las personas, sean de la condición que sean, piensen como piensen. 

Markus Zusak en su novela “La ladrona de libros”, que pasó al cine con el mismo título, describe muy bien la diferencia entre lectores y no lectores: mientras los nazis queman libros y matan judíos y a quien no piensa como ellos, la ladrona de libros, una niña preadolescente, rescata de la hoguera los libros que puede, los lee con verdadera pasión y va creciendo física y psicológicamente con maravillosa lucidez mental y formidable sentido crítico. 

No es raro ver a lo largo de la historia universal que las personas más fanáticas y dogmáticas, más cerradas de mente y menos dialogantes, suelen ser también personas poco amigas de los libros. “Mientras las personas no fanáticas tienen ideas, los fanáticos tienen creencias, que son funciones adaptativas para lograr certidumbre y seguridad”, dice Enrique Echeburúa, psicólogo especializado en criminología y temas de violencia en la Universidad del País Vasco. 

Es verdad, los fanáticos son personas de mente estrecha que se agarran a sus creencias irracionales para darse seguridad; así se explican las mentalidades fascistas, autoritarias e intolerantes. Para una mentalidad así no hace falta leer mucho. Al contrario, el buen hábito de leer nos refresca la mente y el espíritu; abre puertas y ventanas de nuestra personalidad para oxigenarnos y airearnos. Siempre hay motivo para leer por el motivo que sea. Pero lo importante es leer, siempre leer. 

En Chile leemos poco, y muchos de nuestros jóvenes no entienden bien lo que leen; por lo mismo, abundan los que redactan mal al escribir y tampoco se entiende lo que escriben. Necesitamos emprender serias campañas en las familias, escuelas, televisión, que favorezcan el hábito de la lectura desde niños. Hago mías las palabras de Daniel Pennac, escritor francés que ha trabajado firme para desarrollar en niños y adultos el placer de la lectura, cuando dice: “El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo para vivir.”

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