A ritmo de bolero

Por: Rodrigo Oses 2018-04-16

Rodrigo Oses
html head title/title style type="text/css" /style /head body phtml head title/title style type="text/css" /style /head body/body /html/p /body /html

Astorga trazó una idea en su pizarra, pero ayer los intérpretes no estuvieron a la altura.

Sí, el 3-5-2 que planificó el técnico de Ñublense buscaba darle más volumen ofensivo al equipo, pero el entrenador no contaba quizás con el pobre rendimiento que tuvieron varios jugadores llamados a ser piezas vitales en el funcionamiento.

Como el caso de Emanuel Croce, que como armador del juego creativo estuvo increíblemente errático.

Más allá de la baja individual, el “colectivo” tuvo un pecado que lo puede seguir condenando en la Primera B.

Ñublense ayer no tuvo intensidad. Careció de ritmo y velocidad. Por eso su juego se hace tremendamente anunciado, predecible y anulable. Así, no hay propuesta que resista, porque si sus intérpretes juegan a ritmo de bolero y no aceleran en las zonas de alto tráfico ni en los últimos metros donde hay que resolver rápido en espacio reducido, el rival verá siempre facilitada su faena.

Al ritmo que ayer jugó Ñublense está condenado a sufrir una curva de rendimiento descendente que incluso lo puede sacar de la zona de la liguilla.

Por eso es urgente que Astorga eche mano a jugadores que realmente aporten velocidad, frescura y capacidad de vértigo, porque su estructura, integrada por muchos jugadores avezados, y algunos desgastados, como Varas, puede comenzar a caerse a pedazos.

Con equipos más jóvenes, que presionan, meten velocidad e intensidad en el juego, Ñublense sufrirá lo indecible.

El fútbol es un deporte de oponencias y velocidades, y un equipo sin jugadores que pongan en práctica la técnica en velocidad y el desequilibrio, seguirá siendo un equipo “pesado” y “predecible”.

Comentarios