Redes sociales y campañas políticas

Por: Celso Vivallo Ruz 2018-04-16
Celso Vivallo Ruz

Profesor de Estado en Matemática de la Universidad de Chile.
Magíster en Estadística Aplicada de la Universidad de Concepción.
Área de Especialización: Geoestadística.

La última elección presidencial en Estados Unidos dejó muchas interrogantes sobre variados temas; uno de ellos fue la sorpresa que Donald Trump lograra ganar una elección en la que muchos expertos suponían que saldría derrotado, lo que originó variados análisis de posibles causas que provocaron la victoria del actual presidente de los Estados Unidos. A través de noticias internacionales se supo que Donald Trump usó de manera muy eficiente las redes sociales para llegar a los ciudadanos de su país, mediante mensajes para influir en la decisión de voto de ellos.

Hoy nos preocupa la privacidad de la información que cada participante de las redes sociales tiene registrada en ellas, o la información que supuestamente pasó por ellas pero que en realidad se queda en algún servidor de las empresas involucradas. Facebook dice que cualquier persona que desee tener toda la información que ha ingresado a la red durante el uso de ella se le puede enviar en forma completa a su dueño, si este la solicita. Respecto a cuál fue la ayuda de esta empresa a la campaña de Donald Trump, unos dicen que fue desleal y maliciosa y no corresponde que las campañas políticas tengan apoyo de ellas. Para analizar esta situación podríamos recordar los comienzos de la imprenta que dio origen a los periódicos, que fue un privilegio solo para quienes sabían leer y que se utilizó para divulgar información y apoyar diferentes causas de las cuales muchas correspondían a ideologías políticas y en la actualidad ya es algo tan natural que nadie cuestiona. 

Lo que sabemos sobre Facebook y Donald Trump es que una empresa contratada para su campaña (Cambridge Analytica) envió mensajes tipo encuestas a los ciudadanos norteamericanos por medio de Facebook y pudo obtener información, entregada por los propios ciudadanos, con la cual construyó perfiles de personas apoyándose en la psicología y de esa forma determinaron qué mensajes le debían enviar a cada perfil para resultar efectivo en motivar la intención de voto a favor de su candidato. Los resultados están a la vista. Estas empresas trabajan para muchos candidatos en diferentes campañas políticas, además el sistema es muy parecido a lo que hacen las empresas del retail; ellas tienen mucha información de sus posibles clientes y le envían información dirigida segmentando por edad, genero, etc. 

Si pensamos en la veracidad del mensaje enviado mucha gente cree que son ciertos y así se construyen historias que siendo falsas o verdaderas sirven para hacer que las personas tomen la decisión que se desea. En el caso de las casas comerciales se trata de que las personas compren aun no necesitando el bien o servicio ofrecido y en el caso de la política se trata de que el votante vote por determinado candidato, aunque su apoyo no lo convenza del todo. 

Es muy difícil que se determine en un tribunal de justicia cuáles son las empresas que cometen fraude al realizar este tipo de acciones. El problema es creer que lo transmitido por las redes sociales tiene la característica de ser privado, cuando sabemos que todo queda almacenado en un lugar donde la persona no tiene todo el control, como lo son los servidores de empresas o lo que en la actualidad le llaman nube.

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