Paola Becker y su primer mes: "Aquí uno entra jugando altiro"

Por: Isabel Charlín Fotografía: Archivo | La Discusión 02:45 PM 2018-04-22

Poco más de un mes lleva la RN, Paola Becker, en el cargo en el cargo de gobernadora de Ñuble, y luego de la vorágine del nombramiento y el inicio de la instalación, cree que por fin está entrando en tierra derecha.

Sin embargo, ha sido un período que no ha estado exento de polémicas: un impulsivo llamado a no subir a la cordillera, luego del cambio de alerta del complejo Nevados de Chillán; y una vocería “equivocada” al dar a conocer la solicitud de renuncia al delegado provincial del Serviu, Óscar Crisóstomo, la que fue desmentida después por el seremi de Vivienda; le han generado complicaciones políticas.

Dos situaciones en las que quizá sus ansias le jugaron una mala pasada.

Sin embargo, sale jugando, y rescata el aprendizaje. Ha recorrido el 80% del territorio y le falta llegar a Trehuaco, Ránquil, Quillón y Yungay, aunque espera completar el circuito la próxima semana.

Reconoce que en algunos lu- gares la reconocen, y en aquellos en que no, ha tenido una buena recepción.

“Hemos buscado no solo llegar a la actividad, sino que generar diálogo, instancias de trabajo”, admitió.

Auto exigencia

- ¿Cómo ha sido este primer mes como máxima autoridad de Ñuble?

- Ha sido intenso. Cualquier cambio de Gobierno y proceso de instalación genera expectativas por los cargos. Uno asume con una presión importante, y ha sido muy rápido, con muchas reuniones, saludos protocolares, entendiendo que la gestión pública no se para por un cambio de Gobierno. Uno debe entrar jugando altiro. No es que vayan a parar todo para que uno tenga una inducción, lo que genera cierto grado de presión.

- En general la instalación del Gobierno ha sido compleja en el país ¿Cómo evalúa el proceso en Ñuble?

- Evidentemente un cambio de Gobierno genera tensiones internas. Pero yo agradezco a los funcionarios que no compartiendo el programa del Presidente Piñera, dieron un paso al costado incluso antes que asumiera. Agradezco esa generosidad. Otros, la gran mayoría, se ha retirado voluntariamente después; se han visto temas de salud, vacaciones, y en general, se ha dado todo bastante bien.

- ¿Es la situación vivida tras el cambio de alerta en Nevados de Chillán, la más compleja que le ha tocado hasta ahora?

- Claro, como no es un evento planificado, es inesperado. Además, es un lenguaje tan técnico el cambio de la alerta, que causa expectación y tensión. Pero desde el primer momento, en que se pueden cometer omisiones o decir cosas, en estricto rigor tomamos la idea general de entender qué significaba una alerta u otra, entender los procesos. Hacer algo que ya veníamos trabajando, porque desde que asumimos tomamos el tema del volcán, pero con el cambio de alerta, se puso más urgencia al proceso. Esto nos permitió ordenarnos, mejorar los procesos y protocolos, estudiar, saber e informarse.

- ¿Entonces el llamado a no subir respondió más bien a salvaguardar la integridad de las personas ante un cambio de alerta que no estaba claro en un primer momento?

- Lógico, tuvo mucho que ver con la precaución, cuidar siempre la integridad de la gente. Me complicó en ese momento no conocer los conceptos técnicos, y ante una posible emergencia de esta magnitud, el nivel de presión que ejerzo sobre mí misma es saberlo todo, y no tener todas las cartas en el minuto fue un momento complicado, te causa traspiés. Pero de inmediato nos activamos.

- ¿Qué opina de las críticas que han surgido desde su propio conglomerado por el rol político del delegado presidencial para la instalación de la región, Martín Arrau?

- Tanto el cargo de él como el mío son de confianza del Presidente. Nuestros trabajos son distintos, pero se complementan, y mi misión es eminentemente política no proselitista, es decir, ejecutar el programa del Presidente Piñera en la zona. En estricto rigor, Martín se ha circunscrito a su labor, a veces se provocan malentendidos, porque lo ven en ciertos actos porque lo invitan. Pero no es su culpa. Él lo ha hecho bien, su trabajo es de corto plazo -igual que el mío-, y tiene una fecha de término, con metas que cumplir. No es fácil, y ha avanzado bastante. Nosotros tenemos un diálogo diario, tenemos que estar conectados y así lo hacemos. Si no, estaríamos equivocados. 

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