Vecinos realizan 10 denuncias semanales por ruidos molestos

Por: Jorge Chávez/Jorge Quijada Fotografía: Fernando Villa 2018-04-14

128 mil pesos es la multa máxima que podría recibir una persona por la emisión de ruidos molestos.

“Los vecinos se están atreviendo a denunciar. Al parecer antes toleraban un poco más los ruidos molestos, pero ahora ya se cansaron de soportar las incomodidades y llaman a carabineros o vienen directamente al tribunal”, comenta el titular del Primer Juzgado de Policía Local de Chillán, Ignacio Marín, y añade que cada vez la comunidad está confiando más en ellos debido a que la resolución de los casos es severa y ejemplificadora.

De acuerdo a los registros de la repartición municipal, un promedio de 10 denuncias a la semana se realizan en los dos juzgados de la comuna, los que en su mayoría se trata de personas que acusan a sus vecinos por romper la tranquilidad del barrio con el volumen alto de la música que escuchan, ya sea en fiestas particulares o clandestinas.

La decena de acusaciones formales que se generan en la actualidad son casi cinco veces mayor a las acostumbradas a recibir hasta el año 2016, según explica Ignacio Marín.

“Han aumentado significativamente en los últimos dos años, ya que antes recibíamos a lo mucho dos denuncias a la semana. Pienso que la gente  también está reconociendo que nosotros estamos aplicando multas; por eso creo que se están atreviendo más a denunciar”, recalca.

El juez aclara que, tras la recepción de la denuncia por la incivilidad cometida, se cita a ambas partes (denunciado y denunciante) a una audiencia en donde la parte acusada tiene la oportunidad de hacer sus descargos. De ser encontrado culpable, la persona podría ser acreedora de una multa que varía entre 1 UTM ($47.396) y 3 UTM ($142.188).

“Muchas veces con la explicación que da el vecino denunciado y si el vecino denunciante las acepta, nosotros terminamos la causa, pero la mayoría de casos queda en multa aplicada; se podría decir que casi un 90%”, indica.

Fiscalización al comercio

Desde la Municipalidad de Chillán aseguran que principalmente las denuncias por ruidos molestos que les llegan provienen de locales de expendio de bebidas alcohólicas ubicados en el centro; no obstante, advierten que han aumentado los reclamos en sectores periféricos como poblaciones y villas, especialmente del sector oriente, en donde el principal factor de mala convivencia vecinal son los ruidos que producen los perros y la música con volumen alto.

Con el objetivo de mejorar la fiscalización respecto a estos conflictos, especialmente los originados por el comercio de la entretención, el municipio  adquirió un sonómetro a fines de marzo último, instrumento con el que ya están fiscalizando, a modo de marcha blanca. 

Se trata de una tecnología  que mide los decibeles de los sonidos, un anenómetro que mide la intensidad y dirección del viento (factor que distorsiona la identificación de la fuente de sonido) y un GPS para establecer y documentar con precisión ante un tribunal el lugar de emisión del ruido. 

Justamente la noche del pasado viernes el municipio de Chillán inició la fiscalización con sonómetro a los establecimientos de entretenimiento nocturno de la comuna, a fin de determinar si infringen o no la normativa, respecto a la emisión de ruidos molestos.

Durante la primera ronda, que tuvo carácter de marcha blanca y durante la que no se cursaron multas, los funcionarios detectaron que 10 de los 13 recintos inspeccionados sobrepasaban los niveles de contaminación acústica permitidos por la normativa.

Sin embargo, la instancia sirvió también para que los propietarios y administradores de los locales pudiesen conversar con los fiscalizadores, a fin de prepararse para la entrada en rigor de las multas, las que serán aplicadas desde mayo.

Durante el mes de junio se atenderán y comprobarán las denuncias que realicen vecinos de la comuna, respecto a ruidos molestos, en sectores periféricos y residenciales de la ciudad.

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