Crisis del trigo

Por: La Discusión 2018-04-06

Cada año la situación que enfrentan los productores de trigo en Chile empeora, y en Ñuble, donde el rubro sigue siendo uno de los más importantes, la sostenida disminución de la superficie sembrada en la última década no hace sino confirmar un proceso de deterioro de difícil solución.

La crisis de la que se viene hablando hace tiempo no solo se debe a la competencia desleal que representan las importaciones de trigo en plena cosecha en Chile, sino que también al actuar poco transparente de los molinos en la definición de los precios y el pasivo rol del Estado, pues la empresa estatal Cotrisa, cuya misión es atenuar las distorsiones de precios que se observan en el mercado, claramente no está cumpliendo esa labor.

Lamentablemente, ningún gobierno ha tomado este tema en serio, y mientras los años siguen pasando, el país ha ido aumentando su dependencia de granos importados a precios sospechosamente bajos, probablemente subsidiados, bajo la mirada de autoridades cómplices, que no han tenido la volundad de ponerle el cascabel al gato a este problema.

Mención especial para la molinería, donde el escaso número de poderes compradores facilita la concertación, no solo en la fijación de los precios, sino que también en la definición de estrategias de compra tan perjudiciales para los productores como la importación precisamente en época de cosecha en Chile.

Y si bien los grandes productores pueden responder de mejor forma a estas distorsiones, ya sea llegando a acuerdos con molinos o almacenando la producción a la espera de un mejor momento para vender, los pequeños están obligados a vender, porque no tienen capacidad de guarda, porque no manejan volúmenes tan grandes como para negociar y fundamentalmente, porque necesitan liquidez para pagar sus costos.

En cuanto a Cotrisa, la evaluación que existe respecto de su labor es muy negativa. La empresa, que se espera entre al mercado a comprar trigo para corregir esas distorsiones de precios, rara vez lo hace, y cuando ello ocurre, llega tarde, pues la mayoría de los trigueros ya ha vendido sus producciones a inescrupulosos intermediarios o a los molinos. De esta forma, se pierde el sentido de la existencia de Cotrisa, ya que su tímido y tardío actuar no produce el efecto que se busca. Se podrá argumentar que en determinada temporada la brecha entre el precio en Chile y el costo alternativo de importación no justificaba la intervención, pero a la luz de sus resultados, lo que a estas alturas no se justifica es el modelo de funcionamiento de Cotrisa. Por ello, sería muy positivo para la agricultura que el Gobierno evaluara su funcionamiento con miras a corregir aquellos aspectos que impiden que el organismo pueda desarrollar su labor de manera eficiente.

De lo contrario, todos los esfuerzos que se han hecho, tanto desde el Estado como a nivel privado, para aumentar los rendimientos de este cultivo, para mejorar la calidad, para hacer más eficiente el riego y para mecanizar la cosecha, habrán sido en vano.

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