Jueza española imputaría "sedición" al exjefe de la policía catalana

Por: Agence France-Presse Fotografía: Agence France-Presse 11:55 AM 2018-04-05

La juez que instruye el papel de la policía catalana en la tentativa de secesión del año pasado quiere procesar por "sedición", un cargo pasible de 15 años de prisión, al excomandante de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, indicó una fuente judicial.

En un auto publicado este jueves, la jueza Carmen Lamela, de la Audiencia Nacional, notifica el fin de su instrucción sobre el papel que pudieron jugar los Mossos en una polémica manifestación independentista ocurrida en Barcelona el 20 de septiembre pasado, y en el referéndum ilegal de autodeterminación del 1 de octubre.

Lamela estima disponer de elementos suficientes para enviar a proceso por sedición a cuatro altos responsables, sospechosos de pertenecer a una "organización criminal jerarquizada", cuyo objetivo era proclamar una república catalana independiente.

Según ella, el mayor Trapero, el exdirector de los Mossos, Pere Soler, y el exsecretario general de Interior del gobierno regional catalán César Puig, al igual que la exintendente de la policía catalana, Teresa Laplana, actuaron en el marco de una "estrategia premeditada y perfectamente coordinada".

La magistrada asegura que la policía regional catalana no respondió a las llamadas de ayuda de los agentes de la Guardia Civil española, que se encontraban registrando por orden judicial un edificio del ejecutivo separatista catalán el 20 de septiembre.

Dichos agentes no podían salir del edificio debido a la presencia de una masa de miles de independentistas agolpados a la entrada.

En cambio, Trapero habría intercambiado 17 llamadas telefónicas con uno de los organizadores de la manifestación, Jordi Sánchez, por entonces presidente de la poderosa Asamblea Nacional Catalana, una asociación separatista.

El 1 de octubre, añade Lamela, los Mossos se guardaron de impedir el referéndum de independencia, pese a la orden judicial emitida en ese sentido, que incluía la instrucción de precintar los colegios electorales.

La jueza detalla que algunos policías catalanes hicieron acto de presencia con tres horas de retraso respecto al horario previsto, y otros sólo se incautaron de las urnas al final de la votación, cuando las papeletas habían sido contadas.

Algunos incluso habrían sido encargados de espiar a las fuerzas de seguridad nacionales, controladas por el gobierno central de Madrid.

Lamela estaba encargada del capítulo policial de la investigación sobre el intento fallido de secesión. 

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