Ch. Viejo se convirtió en piedra de tope de la negociación electoral

Por: Isabel Charlin 09:30 PM 2016-04-29

Dirigencia nacional del PR la ha catalogado como “comuna intransable”

Todas sus fichas ha apostado el Partido Radical a su candidato a alcalde, el actual concejal Jorge Del Pozo. Osvaldo Correa, secretario general, ha dicho en todo momento que la comuna de Chillán Viejo “no se transa”, palabras que reiteró hace unos días, tras la fallida inscripción del pacto oficialista ante el Servicio Electoral.


Precisamente esta convicción contribuyó a que el pasado 20 de abril no se lograra llegar a un acuerdo con el resto del oficialismo, ya que el PS defiende el derecho de su alcalde en ejercicio, Felipe Aylwin, a ser el candidato único.


El objetivo del PR era que la carta de la Nueva Mayoría surgiera de primarias legales. Sin embargo, al entramparse la negociación, ni ellos ni el PS cedieron espacios.


Por eso es que ahora, aunque el conglomerado de Gobierno logre inscribir a sus candidatos para primarias, la comuna de Chillán Viejo se definirá de otra forma: encuesta, primarias convencionales o acuerdo.

Es el único bastión del PS en la provincia, razón por la que el partido la defiende

Las últimas elecciones de alcalde de 2012 no fueron exitosas para la Nueva Mayoría en la Provincia de Ñuble.


De 21 comunas, solo ganaron siete, y el Partido Socialista en particular, solo logró quedarse con Chillán Viejo, luego que el alcalde Felipe Aylwin firmara por la colectividad.


De ahí que defender el “derecho adquirido” de su jefe comunal sea primordial, ya que la influencia que el partido ha ido adquiriendo en la comuna histórica -principalmente, ubicando a militantes en puestos clave en el municipio-, es algo que no quieren perder.


Basta recordar la polémica suscitada tras la salida del ex dideco, Andrés León, de su cargo. 12 militantes y simpatizantes de  su partido, el PPD, fueron desvinculados, lo que generó fuertes roces al interior del oficialismo regional.


Actualmente, la directiva en pleno del PS comunal Chillán Viejo trabaja junto a Aylwin: el administrador, la directora de Salud, y hasta hace poco, la dideco.

Pese a tener un alcalde con más del 45%, éste ha sido cuestionado

Uno de los primeros acuerdos al interior del oficialismo, cuando comenzaron las negociaciones municipales, fue que los alcaldes en ejercicio que hubieran obtenido un 45% o más de votación en 2012, iban a la reelección.


Sin embargo, una interpretación de este acuerdo fue la que dejó a la Nueva Mayoría con 25 comunas en suspenso: algunos partidos sumaron una excepción a la regla: se efectuarían primarias en aquellas comunas en donde compitieran dos o más partidos, y su alcalde en ejercicio estuviera cuestionado desde el punto de vista administrativo, judicial o ético.


Precisamente este último punto es el que argumenta el PR a la hora de defender la opción de primarias en Chillán Viejo, pues la administración de Felipe Aylwin está en tela de juicio, con una investigación en Fiscalía por malversación de caudales públicos; otra, por el contrato de luces LED; una querella del Consejo de Defensa del Estado y numerosos dictámenes de Contraloría que han detectado desórdenes administrativos.

No existe oposición: Quien compita por la NM apuesta a ganador

Chillán Viejo ha sido, desde su creación en 1995, un bastión concertacionista en el pasado, y de la Nueva Mayoría en la actualidad.  De ahí que la enemistad entre candidatos que representan una misma línea política -Felipe Aylwin y Jorge Del Pozo son leales partidarios del gobierno de Michelle Bachelet-, no sorprenda.


Ha sido complejo para la oposición generar liderazgos, y cuando los tuvo, fue su propia división la que impidió que en la comuna hubiera alternancia. Ocurrió en 2012, cuando la UDI hizo valer su cupo, y postuló a la alcaldía a Ricardo Asfura, en desmedro del dos veces primera mayoría de la entonces Alianza, Rodrigo Arzola (RN).


Expertos han catalogado a Chillán Viejo como “tierra de caudillos”, en la que muchas veces el voto es familiar más que personal. En donde la mateada o el puerta a puerta pesan más que cualquier gigantografía. Y así se ha podido comprobar en las urnas.

 

 

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