“Nicanor vivió en Las Cruces porque le recordaba a Chillán”

Por: Carolina Marcos Fotografía: Myriam Carmen Pinto 09:25 PM 2018-04-05

Myriam Carmen Pinto es periodista y escritora. Desde hace algunos años decidió hacer como muchos poetas  irse a vivir cerca del mar. Igual que Neruda, que Huidobro y el propio Nicanor Parra, hijo de San Fabián de Alico. Desde esta vereda, Myriam conoció de cerca el sentir de la comunidad de Las Cruces al contar con tan ilustre vecino. Ahí  tomó una segunda decisión, escribir un libro anecdotario sobre la vida de Parra en el poblado costero. 

El texto se había presentado con ocasión del centenario del antipoeta, pero esta semana se lanzó su reedición a cargo de Ediciones Radio Universidad de Chile. Desde Santiago, en donde está por estos días atendiendo las actividades propias del lanzamiento, la autora conversó con LA DISCUSIÓN en torno a los pormenores de este nuevo trabajo llamado “Las Cruces Parra Siempre, el pueblo del poeta que duerme en una cruz”.

“En el prólogo menciono que Nicanor Parra dijo en una entrevista que él vivía en Las Cruces porque le recordaba a Chillán, ciudad en la que él vivió cerca del Cementerio, al igual que en su última morada. Hay que recordar que cuando Nicanor llegó a la costa lo hizo primeramente a Isla Negra, en donde también vivía Neruda, con quien había alguna rivalidad. Un día un amigo lo invitó a recorrer Las Cruces y le gustó tanto que decidió mudarse. Él decía que la gente tenía que encontrar su lugar y finalmente encontró su propio lugar en Las Cruces”, asegura.

El libro de Myriam reúne diverso material como entrevistas, prensa de la época, pero por sobre todo, anécdotas e historias alimentadas por los propios habitantes de Las Cruces, quienes compartieron los últimos años con el vate, además de fechas importantes como los 100 años del desaparecido poeta. “El libro entrega esta mirada. Se relatan varias anécdotas que ocurrieron en la llamada Puerta de la Antipoesía, en la entrada de su casa, de personas que tocaban la puerta algunas con suerte y otras no tanto, porque Nicanor recibía a los visitantes dependiendo de su ánimo. Las historias son contadas precisamente por los vecinos de Parra, de Las Cruces, y ese es el valor que tiene. Por otro lado, el libro recrea la valoración de las personas que viven en esta zona, puesto que todos siempre recuerdan que cuando Nicanor se presentaba siempre lo hizo como ‘el hermano de Violeta Parra’ y nunca siquiera mencionó que él era poeta”, plantea.

Respecto de lo que ha sucedido en el poblado tras la muerte de Parra en enero último, Myriam cuenta que “Las Cruces sin Parra es algo que se respira. Yo he ido varias veces al llamado Castillo Negro (la casa), y la gente sigue dejando dibujos de niños, sobre todo. También le dejan escritos, poemas y varios petitorios de los vecinos que guardan relación con cambiar el nombre de su calle para llamarla Nicanor Parra Sandoval. La casa aún está cerrada, no hay libre acceso para visitar la tumba y eso es porque la familia está organizando el cómo abrir las puertas y permitir la instalación de un Antimuseo, que es lo que todos estamos esperando”, añade indicando que el libro será lanzado también en Las Cruces y que le encantaría organizar un lanzamiento en Chillán y San Fabián de Alico. 

“De todo lo que me dejó este trabajo, puedo decir que él fue muy coherente en la vida con lo que pensaba, escribía y hacía. Parra dejó una huella mágica en Las Cruces. Cerca de su casa hay una vivienda que tiene un letrero que reza: ‘Aquí no es, aquí tampoco, pregunte al lado’”, finalizó.  

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