Cárcel: se triplicó ingreso de celulares y drogas

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Mauricio Ulloa 10:00 PM 2018-04-04

En menos de una semana personal de Gendarmería, en conjunto con el OS7 de Carabineros, realizó cuatro operativos tendientes a la incautación de droga que, o estaba en manos de los internos o en posesión de personas que pretendían ingresarla al penal.

Lejos de ser una casualidad, los allanamientos obedecen a la puesta en práctica de diversas modificaciones estructurales y protocolares dispuestas en el recinto carcelario chillanejo,  no solo por el aumento de casos de drogas dentro del penal, sino por los incidentes en que, además, se ha descubierto que algunos de los celulares requisados fueron ingresados por abogados que hacen uso de su derecho a visitar a sus clientes.

Desde la dirección regional de Gendarmería destacaron que “solo en lo que en prueba de campo se refiere, las incautaciones de distintas drogas, medicamentos prohibidos y celulares pasaron de 37 casos en Chillán, el primer trimestre del 2017, a 137 casos en este semestre del 2018”.

Es decir, la cifra incidental aumentó un 370,2% en un año.

Como medidas, en lo meramente estructural, “hemos instalado placas de acero proyectada en las ventana de dormitorios de imputados a fin de impedirles visualizar el lugar donde caen los elementos lanzados desde el exterior, sin restarle iluminación y ventilación que es un derecho fundamental de la población penal”, explicó el teniente coronel Diter Villarroel, jefe operativo regional de Gendarmería Bio Bío.

Por otro lado, se tomaron medidas para que los abogados que deseen entrevistarse con sus clientes lo hagan solo en los horarios establecidos por reglamento y en una disposición visual que permita a los funcionarios asegurarse que no haya intercambio de objetos.

No más allá de los muros
El coronel Villarroel explicó también que se han realizado coordinaciones con las policías y el Ministerio Público para adoptar los procedimientos de rigor, facilitando el rol persecutor de los órganos competentes. 

“No obstante colaboramos en el control y seguimiento de personas ubicadas en el exterior a través de nuestros circuito cerrado de televisión (CCTV)”, el coronel admite que “nuestro marco de acción  llega hasta el muro perimetral”, lo que demuestra, una vez más, los riesgos de tener la cárcel en el centro de la ciudad.

Evitar que se sigan lanzando paquetes desde el exterior “está dado por el poder adquisitivo y las condiciones físicas del lugar,  de implementar recursos de infraestructura que reduzcan la ocurrencia”, advirtió.

En relación con los problemas asociados al ingreso de estos elementos, Villarroel aseveró que, en el caso de los celulares, supone un riesgo de actividades delictuales relacionadas con el acceso a internet, facilitando la concreción de estafas telefónicas. 

Y agregó: “la necesidad de restablecer el orden interno frente a un acto de violencia y alteración provocado por el uso de sustancias ilícitas, expone la integridad física de los funcionarios en acto de servicio y los propios reclusos”.

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