Editorial| Renuncia de seremis

Por: 09:20 AM 2018-03-31

Las últimas semanas han sido pródigas en polémicos episodios asociados a la salida de la anterior administración y el arribo del nuevo Gobierno.  Primero fue la resistencia a dejar sus cargos de algunas autoridades designadas de la administración Bachelet, luego la arremetida contra los concursos adscritos al sistema de alta dirección pública y ahora las recriminaciones internas en Chile Vamos por la desprolijidad en las nominaciones de los secretarios regionales ministeriales. 

De hecho, el alcance de este último episodio lo ha convertido en el primer gran dolor de cabeza de la administración Piñera en la zona. Tres funcionarios de primera línea -los seremis de Desarrollo Social, Energía, y Hacienda- que incluso ya se encontraban desarrollando sus respectivas agendas, debieron renunciar a sus cargos tras detectarse que no cumplían los requisitos para asumir. 

A lo anterior se suma el caso de la seremi de Salud, donde hubo al menos siete candidatos sondeados antes de llegar al enfermero chillanejo Erick Jiménez, quien fue presentado como una “innovación”, un fruto de la “meritocracia”, pese a que al interior de Chile Vamos admiten que su llegada fue el resultado del cuoteo político y dudan de su capacidad para hacerse cargo de la cartera. 

Referentes partidarios de Chile Vamos y analistas han coincidido en que resultó completamente amateur el que no se hayan previamente chequeado los antecedentes de las personas que se propusieron, como también los requisitos que cada ministerio exige para dirigir las oficinas regionales.

El impacto fue tal que el propio intendente Jorge Ullos salió a hacer un mea culpa. “Quiero presentar mis excusas públicas, básicamente, por estos errores que hemos cometido por los nombramientos de los secretarios regionales ministeriales”, dijo la máxima autoridad regional, el miércoles en la tarde.

Ahora bien, resuelto este mal arranque y despejadas las señales equívocas, la próxima semana debiera venir la designación de la tercera y cuarta línea de colaboradores en el nivel regional. Aquella que en Chillán y Ñuble mantiene atentos a no pocos y que contempla la designación de los jefes de servicios. 

Esta etapa es tanto o más relevante, ya que serán precisamente estos funcionarios los que estarán en contacto permanente con la ciudadanía y los que tendrán la responsabilidad de ejecutar “in situ” las políticas públicas impulsadas por la coalición de derecha que ganó la elección presidencial de diciembre pasado. 

Es de esperar que en estas designaciones converjan el compromiso con el programa y la probidad y transparencia que deben poseer los funcionarios, en concordancia con el compromiso de campaña de Sebastián Piñera, de contar en todos los niveles de Gobierno con un equipo de reconocidas capacidades que, además, evidencie una contundente renuncia a algunos de los vicios clásicos de la política, incluyendo el cuoteo, que termina por relegar a segundo plano requerimientos tan básicos para asumir una función pública como son la responsabilidad y las competencias profesionales.

 

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