El Pacyt y Smirrorme

Por: 08:25 AM 2016-04-29

El pasado miércoles dimos a conocer dos noticias distantes en alcance y protagonistas, pero que comparten una temática que debería transformarse en uno de los pilares claves del desarrollo futuro de la Región de Ñuble. Conocimos la experiencia de emprendimiento de un equipo de jóvenes desarrolladores informáticos que crearon el prototipo de un espejo inteligente capaz de informar el pronóstico del tiempo, acceder a noticias, conectarse a redes sociales e incluso recomendar al usuario qué ropa ponerse. Y paralelamente, ese mismo día en Concepción se firmó el acuerdo que permitirá iniciar el proceso de urbanización del Parque Científico y Tecnológico (Pacyt) que se emplazará en la Universidad de Concepción, un proyecto fundamental de la Estrategia Regional de Desarrollo 2015–2030 y pionero en Chile en materia de atracción de inversionistas tecnológicos. 

Tanto el Pacyt como el “Smirrorme” nos recuerdan la importancia del desarrollo creativo para el progreso económico en un siglo donde el avance industrial y productivo comienza a ser reemplazado por el desarrollo científico y tecnológico y la innovación. 

Esto ya lo han probado diferentes países, siendo, los más exitosos precisamente aquellos que han apostado por potenciar la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación). Chile está aún muy lejos de lograr un posicionamiento importante y son todavía muchas las trabas burocráticas, desconocimiento y baja inversión en estas áreas. Sin embargo, parece existir un consenso cada vez mayor acerca de la importancia de dar un giro y así al menos lo han demostrado una serie de iniciativas locales desarrolladas en los últimos años, asociadas a los sectores agrario y forestal. Algunas incluso han alcanzado resonancia mundial, como la clonación de terneros realizada en la UdeC, y otras de alto impacto para la economía agraria del país y la zona, gracias a nuevas variedades de cultivos, un uso más eficiente de los recursos hídricos y agregación de valor a los procesos de producción en los ámbitos animal y vegetal. 

Hasta ahora las áreas forestal y agrícola han liderado las nuevas patentes y deberían seguir haciéndolo en el futuro. Sin embargo, también es posible innovar en otros sectores y buscar nuevas áreas de desarrollo, como la agroalimentación y la producción de biofármacos. Para ello los centros de transferencia tecnológica, de emprendimiento e innovación que existen en las universidades de Concepción y del Bío-Bío, lo mismo que en INIA Quilamapu son importantes, pero si no van asociados a una política de largo plazo de I+D+i, junto con una institucionalidad que permita esta vinculación con el mercado, no se logrará el impacto requerido. 

La focalización respecto de cuáles son los sectores que se desean potenciar, adjuntar recursos humanos y financieros para ello, establecer incentivos públicos y privados para realizar estos trabajos con excelencia y competitividad, así como estrategias claras de desarrollo pensando en la futura Región de Ñuble, son también elementos que no pueden faltar para establecer una vinculación positiva ciencia-empresa-mercado-crecimiento económico. 

La creación es parte del desafío del conocimiento, pero la comercialización e introducción de las nuevas ideas al mundo real y productivo es también parte de la tarea de gestión de la investigación y la innovación, a la que el mundo académico, político y gremial de Ñuble tiene que abocarse en conjunto y coordinadamente de cara al nuevo estatus político y administrativo que tendrá nuestro territorio.

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