Proponen cirugía mayor al transporte público local

Por: Edgar Brizuela Fotografía: Mauricio Ulloa 09:35 PM 2018-03-25

Ante fracaso de modelo que lleva dos años funcionando se anticipa retomar un perímetro de exclusión en el centro

Antiguo plan, que no pudo ser ejecutado por presiones de los colectiveros, incluía vías exclusivas

Establecer un perímetro de exclusión en Chillán será el próximo objetivo de las autoridades del Ministerio de Transportes, a través de la Seremi, para ordenar de una vez por todas el sistema público de pasajeros que, según autoridades locales, empresarios y consultores externos, quedó muy mal diseñado el año 2015, tras años de negociaciones finalmente infructuosas.

En enero de 2015 debutó en la ciudad el modelo de gestión diseñado por la Secretaría Regional Ministerial del ramo, que aplicó en la ciudad un conjunto limitado de medidas que no dejó satisfecho a nadie y que con el correr del tiempo han dejado en evidencias sus imperfecciones de base, las que parecen haberse agudizado.

La propia directora del Tránsito del municipio, Erica Valenzuela, confirmó en reunión con empresarios del rubro y concejales que se esperaba mucho más del sistema que finalmente no resolvió los viejos problemas que se arrastran en la ciudad. Presiones de transportistas o de empresarios del comercio han desbaratado todos los intentos por establecer recorridos que sean aceptados por todos los sectores.

Por un lado los colectiveros pretenden mantener o ampliar sus derechos, y por otro los microbuseros defienden un rol protagónico en la ciudad.

El ingeniero en tránsito del municipio chillanejo, Víctor Mascareño, en la reunión dio luces respecto de la manera en que debe ser ordenado el transporte público de la ciudad, el que requiere de una cirugía mayor y no solamente las medidas menores aplicadas el 2015, que fracasaron a juicio de los expertos.

“Efectivamente se puede estimar una mirada, un nuevo ordenamiento, pero la base debe ser la licitación (del transporte público). Acá se tuvieron que mover algunas piezas. Hay que entender que en la actualidad el transporte lo ven las empresas y mientras esto sea así y no se licite van a querer irse por donde quieran y va a ser difícil para el municipio tratar de imponer un ordenamiento”.

Efectivamente, como precisó  la directora de Tránsito, “los intereses económicos pesan en la ciudad” y dificultan las acciones propuestas que tienen como finalidad solucionar los problemas asociados al tránsito de vehículos de transporte colectivo.

Perímetro de exclusión
Prácticamente desechada la idea de una restricción vehicular, por razones técnicas y administrativas, a lo que se apuntará es a establecer el modelo de perímetro de exclusión,  que es similar a la licitación de la que habla Mascareño, pero que se puede implementar con mayor rapidez.

El ingeniero en transportes Víctor Fuenzalida Zappettini, quien fuera asesor de la Seremi de Transportes y ahora es consultor de empresas, recalca que el perímetro de exclusión es una medida “mucho más flexible y menos compleja que la licitación de recorridos”.

Además, los perímetros exclusivos están asociados a una serie de subsidios para los transportistas y obras de infraestructura que faciliten el tránsito por las congestionadas calles de la ciudad.

Fuenzalida agrega que para modelar un perímetro de exclusión es imprescindible que se realicen estudios de demanda en la urbe con la finalidad de conocer las características del transporte urbano en detalle, como los flujos de pasajeros cantidad de máquinas, antigüedad del parque, entre otros factores.

“Para complementar, en los perímetros de exclusión la autoridad puede exigir también GPS a los buses y taxicolectivos, cámaras de seguridad, incluso validadores de tarjetas TNE o pases escolares en los buses (los estudiantes no tienen franquicia tarifaria en los taxiscolectivos)”, recalca Fuenzalida.

Lo que hoy aparecen como novedades fueron medidas expuestas durante el año 2012 por el ex seremi de Transportes,  Claudio Silva, quien propuso a la ciudad un Plan de Gestión Vial mucho más radical que el que fuera aprobado el año 2015.

El plan de hace siete años consideraba unas medidas que fueron desechadas y cambiadas por otras menores como prohibir el ingreso a algunas calles para colectivos y buses, recuerda Juan Campos, presidente de la Asociación de Colectivos de Chillán.

El dirigente gremial expone que “el plan actual consideró el retiro de algunas líneas desde 5 de Abril; se sacaron unos 150 autos, pero luego ingresaron más de 100 autos y en la actualidad la calle está igual que antes y la calle Isabel Riquelme está más congestionada que antes”.

Además existen temas no resueltos, como el de paraderos diferidos, siendo uno de los principales problemas los de Isabel Riquelme desde Libertad a El Roble, que tienen serios problemas de operación.

Actualmente, advierte el dirigente de la línea 40 de Chillán Viejo, Ángel Mora Fuenzalida, existen falencias en los recorridos de muchas líneas de colectivos que no satisfacen plenamente las necesidades de los usuarios que quieren acceder desde puntos alejados a servicios básicos, como el hospital.

El anterior plan del año 2012 consideraba un elemento que recuerda Mora, como era retirar los estacionamientos de 5 de Abril junto a la Casa del Deporte y frente a la plaza con el fin de mejorar la fluidez por las vías.

Modelo 2012
El modelo del exseremi Claudio Silva promovía entre otras cosas la generación de vías exclusivas para taxibuses y colectivos. Esta fue la propuesta más radical presentada. Ellas, aseguraba la autoridad, evitaría los conflictos entre taxibuses y colectivos y “ayudaría a diversificar la malla en el centro, descongestionando importantes calles como 5 de Abril y Maipón”.

El modelo original de la Seremi consideraba dos pares de vías exclusivas, dos para los colectivos y dos para buses, pero finalmente se apostó solamente por un par.

Se sumaba a esa idea la transformación del Paseo Arauco “en una calle-vereda que permita el flujo de transporte privado de manera controlada, similar a la operación del Paseo Barros Arana en Concepción”.

Otra propuesta entregada el 2012 al municipio pretendía convertir a El Roble, entre las calles 18 de Septiembre y 5 de Abril, en una calle con una calzada y mayor vereda.

La visión de la Sectra y de la Seremi exponía que en la ciudad se producían excesos de viajes en algunas líneas, lo que tornaba ineficiente el sistema de transportes y es por ello que se planteaba estudiar nuevos trayectos para el transporte público. Esto fue lo que finalmente se aplicó el 2015. 

La autoridad regional planteaba adicionalmente generar “paradas diferidas en el centro de la ciudad de tal manera de ordenar la subida y bajada de pasajeros, mejorando los tiempos de viaje de los pasajeros en el centro”. En este caso la aplicación no fue eficiente.

La propuesta fue analizada por la municipalidad y los gremios, pero al cabo de varios años de negociaciones terminó siendo reemplazada por indicaciones de prohibición de viraje en algunas esquinas, con lo que tornaron más lineales los viajes de transporte público impidiendo vueltas innecesarias.

Las opciones que se barajaban en lo que se llamaba cirugía mayor del transporte público de pasajeros fueron pospuestas y ahora retornan cuando se abre nuevamente el debate sobre la necesidad de un Plan de Gestión de Transporte Público para la intercomuna, considerando que el modelo en ejecución no satisface prácticamente a ningún sector.

El presidente de la Asociación de Taxibuses de Chillán Humberto Llanos es partidario de generar un Perímetro de Exclusión, el que favorecería sobre todo al transporte mayor, ayudando a profesionalizar la actividad de las empresas asociadas.

Comentarios