Visión superadora

Por: 07:45 AM 2018-03-19

Por su naturaleza, los commodities son altamente vulnerables a las variaciones de la oferta y demanda, sus precios se establecen en los mercados internacionales y los productores, en un remoto país del sur, pueden influir muy poco. 

En ese sentido, la apuesta por la elaboración de alimentos con mayor valor agregado que se ha autoimpuesto el país, como política de Estado, va por el camino correcto, aunque dicho objetivo está lejos de ser alcanzado, porque en este rubro, el sector primario sigue liderando las exportaciones, es decir, frutas, pescados y carnes. 

Y es que si bien Chile es hoy uno de los principales exportadores de alimentos del continente, con cifras que marcan una tendencia alcista y dan cuenta de un dinamismo que supera a los demás rubros, su canasta está dominada por materias primas. Basta señalar que de todas las exportaciones de alimentos, un 90% se concentra en 34 productos. Y mucho más decidor aún es que el 50% corresponde a salmón, vinos y uva. 

En la región de Ñuble, la oferta es mucho menos diversificada y se concentra principalmente en los berries. Se podrá argumentar que en los últimos años el envío de productos congelados ha ganado terreno en la zona, con el desarrollo de una infraestructura de procesamiento adecuada y nuevas inversiones, pero ello constituye un nivel de agregación de valor bastante inferior a lo que se aspira. 

No se trata de abandonar negocios tan rentables como la producción y exportación de arándanos, cerezas, frambuesas, espárragos y otros productos emergentes, sino que diversificar la oferta, mediante el desarrollo de productos como los alimentos procesados, los ingredientes, los aditivos y los extractos naturales, o incluso, mediante la innovación en la conservación, como la deshidratación y la liofilización, una tecnología de alta proyección que ya está en la zona, en la Universidad del Bío Bío, gracias a un proyecto del gobierno chino y el gobierno regional. 

Igualmente, hay seguir desarrollando nuevas variedades de especies que respondan a las necesidades que demandan el mercado, la logística, las enfermedades y el clima. 

Existen iniciativas en el ámbito de la investigación que cuentan con el apoyo de los sectores público y privado, y hay experiencias en materia de inversiones, pero constituyen proyectos en fases muy iniciales o bien, aquellas que están en ejecución, no representan una tendencia.

Por otra parte, es indispensable que exista un compromiso del Estado, y por tanto, de las autoridades, de generar incentivos en el agro de manera de brindar las condiciones para una efectiva industrialización, con más obras de riego, con instrumentos de fomento y subsidios, con infraestructura pública y con logística adecuada, con energía a bajo costo y con capital humano calificado, pero principalmente, con una visión integradora que permita posicionar a la industria de los alimentos como el motor de la economía de la nueva región. 

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