Corporación de deportes

Por: Rodrigo Oses 2018-03-12
Rodrigo Oses
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El sábado el triatleta chillanejo Mateo Mendoza clasificó al Preolímpico de Salinas y al Panamericano de Brasilia, tras finalizar undécimo en el Sudamericano de Triatlón en Uruguay, confirmando su imparable ascenso en el exigente y demandante deporte de alto rendimiento.

Financiar su carrera deportiva ha significado un gran esfuerzo económico para sus padres, quienes recién el año pasado, recibieron por primera vez, el respaldo de la empresa privada, que se tradujo en la donación de una bicicleta avaluada en 2 millones de pesos.

La realidad de Mateo se replica en todos los deportistas locales que han dado el salto al alto rendimiento, con el desangramiento financiero que implica para sus familias. El problema es que cada uno de ellos, no puede depender de las subvenciones esporádicas del municipio de Chillán o cruzar los dedos para tocar parte de los 20 millones de pesos que aprobó el Concejo Municipal para un grupo de deportistas top.

En vísperas de la implementación de la Región de Ñuble, Chillán no puede seguir funcionando sin una Corporación Municipal de Deportes, entidad autónoma que podría canalizar las demandas de los deportistas de alto rendimiento, de los protagonistas emergentes del deporte competitivo, estableciendo alianzas con la empresa privada y dejándole al municipio el foco en el recreativo y escolar.

Hace años que la Corporación asomaba como la unidad que potenciaría la gestión deportiva en la zona y ahora es urgente que se concrete para profesionalizarla, y no suscribirla a la ejecución de eventos deportivos esporádicos o la espera de lo que haga una oficina de deportes municipal que aún no ve la luz con su director anunciado.

La Corporación Municipal de Deportes es una gran tarea pendiente que los deportistas agradecerán si se concreta a corto plazo.

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