El gran reto del Gobierno

Por: Fotografía: Agencia Uno 09:05 AM 2018-03-12

Sebastián Piñera asumió ayer la Presidencia del país por segunda vez, en una ceremonia cargada de simbolismos. Volvió a cruzarse la banda presidencial que usó en 2010, cuando también recibió el mando de Michelle Bachelet. Una imagen que dio la vuelta al mundo, destacada por su sentido republicano de alternancia en el poder, como también por el retorno de una coalición de derecha a La Moneda.

El empresario de 68 años, que ya gobernó entre 2010 y 2014, esta vez vuelve a ponerse a las riendas del país con el desafío primario de revitalizar una economía debilitada por las indefiniciones y ambigüedades de la administración de Bachelet, que generaron un clima de falta de confianza y de cierta incertidumbre expresado en una caída de la tasa de crecimiento y de la inversión en el país. En los últimos cuatro años, la economía creció a un promedio anual del 1,8% de su PBI. Para este año se pronostica, en cambio, que esa tasa alcanzará el 2,8% del PBI.

Anoche, en su primer discurso como Mandatario, Piñera agregó otras cinco metas concretas de su gestión, basadas en igual número de acuerdos nacionales. “Por la infancia, para la seguridad ciudadana, por una salud oportuna y de calidad para todos, por la paz en la Araucanía y, finalmente, para alcanzar el desarrollo y derrotar la pobreza, durante los próximos ocho años”, señaló el líder de Chile Vamos, aludiendo con esto último a lo que será el sello de su administración: proyectar políticamente a su coalición para que continúe gobernando después de 2022.

En paralelo, deberá asumir también situaciones que no pueden seguir dilatándose. Una de ellas, la que afecta al todavía General Director de Carabineros, Bruno Villalobos, cuya permanencia en el cargo tensiona el imperativo de restablecer el principio de la responsabilidad política y de mando respecto a la grave crisis que afecta a esa institución.

El Presidente sabe que gobernará sin que su fuerza política tenga el control del Congreso, razón por la cual deberá discutir y negociar con la oposición sus propuestas centrales. Por lo mismo, “acuerdo” fue la palabra clave de su alocución de anoche, ya que durante los 30 minutos aproximados en los que habló el término que más usó para referirse a los cinco temas en los que se centrará. 

Pero también es consciente que deberá emitir señales políticas precisas y diferenciadoras respecto a lo que representará su gobierno. Su administración deberá moverse entre el anhelo de la discontinuidad, es decir, hacerse cargo de esa mayoría que desaprobó a Michelle Bachelet durante más de tres años y al final optó por el cambio, y la necesidad de no tensionar en exceso los nexos con la futura oposición. 

En definitiva, la capacidad de construir mayorías para impulsar su programa, sin generar mayor polarización, será al final la clave que definirá el éxito o fracaso político de Piñera y su nueva administración.

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