Empresas locales se anticipan a Ley de Inclusión Laboral

Por: Nicole Contreras 04:35 PM 2018-03-11

Cuando Lilian Tapia, jefa de Administración de Casa García, recibió hace dos años el currículo de Francisco Díaz (27), sordomudo, para el puesto de junior, dudó en contratarlo. “Me complicaba  que iba a tener que interactuar con muchas personas, que le iban a pedir cosas, trámites, y no todos iban a tener paciencia para entender”, afirma Tapia.  Sin embargo, tras la insistencia de Francisco, quien había repartido decenas de currículos en distintas empresas de Chillán, recibiendo solo respuestas negativas, Lilian aceptó, luego de consultar con Rafael Abad, el dueño de la tienda. 

Casa García es una de las 200 firmas a nivel local que ya se han adaptado al requerimiento de la Ley de Inclusión Laboral que establece que toda empresa que supere los 100 trabajadores, debe contar al menos con el 1% de ellos en una situación de discapacidad. Entre sus funciones, Francisco debe realizar trámites, limpiar y trasladar muebles. Estuvo esperando más de siete años por una oportunidad. “Le decían a mi mamá -en los otros trabajos a los que postuló- que el sordo no es igual al oyente, pero aquí es distinto, me valoran. Antes tenía depresión, porque yo quería trabajar, lo necesitaba para tener un futuro”, afirma Francisco a través de una intérprete. 

La dificultad para conseguir un empleo no ha sido la única causa por la que se ha sentido en desventaja debido a su discapacidad. Estudió un año y medio la carrera técnica de Redes y computación en el Instituto Santo Tomás, pero debió abandonarla porque el centro despidió a la intérprete con la que contaba, sin dar una una alternativa a Francisco. Lilian enseñó a Francisco por medio de imágenes los lugares a lo que tenía que ir para realizar trámites. Además, contribuyó la capacidad de Francisco para leer los labios. Gracias a su trabajo,  ayuda económicamente a sus padres y ahorra en el banco para tener una casa e independizarse.

“No pensé que podía trabajar”

Por medio de Didáctica e Ingenium, organizaciones que ayudan a personas con discapacidades a encontrar una ocupación que les permita desempeñar una función que se ajuste a sus necesidades, María Angélica Fuentealba (48) logró conseguir un trabajo desde que tuvo que abandonar su empleo como cocinera a los 25, luego de un accidente automovilístico, que provocó que perdiera su pierna izquierda y quedara con una secuela en la mano. 

Después de realizar una capacitación comenzó su trabajo como cajera en Johnson. Antes buscó otros trabajos relacionados a su área, que por horarios, no se adaptaban al tiempo de descanso que necesita sin su pierna ortopédica.  “En este trabajo estoy de pie y cuando no hay clientes me siento. Me he sentido más feliz, más útil, no pensé que podía trabajar”, asegura María Angélica. Gracias al trabajo pudo complementar la pensión que recibe por discapacidad que asciende a 120 mil pesos. Con el primer sueldo pudo invitar a su familia a comer. 

“Es muy precavida y siempre que tiene una duda lo consulta. Ha sido una buena experiencia trabajar con ella, su discapacidad no ha sido un impedimento, porque ella se las arregla para hacer su trabajo, no se le nota en el momento en que hace la boleta”, enfatiza su jefe, Antonio Contreras.

“Una gran oportunidad”

Ociel Soto (50) hace ocho meses trabaja por primera vez en su vida. Desde 2012 le diagnosticaron esquizofrenia cuando unos meses antes comenzó a tener crisis de pánico y a no poder dormir. Trabaja como reponedor en la sección de perfumes del Supermercado Jumbo, que como confirma la jefa de Recursos Humanos, Ximena Muñoz, cuenta con dos personas más con algún tipo de discapacidad en la tienda. 

Hasta el año 2015 no había tenido la necesidad económica de trabajar, ya que era el encargado de cuidar a su madre, quien padece una enfermedad pulmonar. Sin embargo, su hermana perdió su empleo, y ahora él sustenta el hogar. 

“Para mí ha sido una gran oportunidad, como persona discapacitada es muy importante que abran las puertas para desempeñarse y aportar a su familia”, destaca Ociel. 

También afirma que la parte que más le gusta de su trabajo es ayudar a las personas a buscar los productos que necesitan, especialmente a los adultos mayores, porque le recuerdan a su madre. 

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