Inauguran capilla del Santuario Padre Hurtado

Por: Nicole Contreras Fotografía: Víctor Orellana 2018-03-07

Al obispo de Chillán, Carlos Pellegrin, le gusta pensar que bajo la sombra de los gomeros y castaños que adornan el terreno ubicado en la Av. O’Higgins, a un costado de “Las Moteras”,  donde ayer se inauguró la capilla del Santuario Alberto Hurtado, el segundo santo de Chile forjó los pensamientos que lo harían dedicar su vida al servicio de Chile y de los más humildes. 

Y es que el sacerdote jesuita realizó su noviciado en Chillán en la década del 20 en el lugar  en el que se emplazará el segundo santuario del país en su honor. El primero se encuentra en la comuna de Estación Central, en la Región Metropolitana. 

“En el contexto de la Cuaresma para nosotros es una alegría poder recordar la vida de un santo que nos dio ejemplo de oración, de caridad hacia los demás y de sacrificio personal”, afirmó Pellegrin. 

El proyecto que conforma el santuario y que tiene una extensión de 1.100 m2, consta de tres etapas: la primera finaliza con la capilla, y se espera que tanto la segunda que abarca la creación de una cafetería, baños y un museo con objetos del santo; como la tercera, que consiste en la implementación de áreas verdes y la refacción de una réplica de su camioneta, se concreten durante el transcurso de este año.  

La capilla fue construida por voluntarios del proyecto de la Pontificia Universidad Católica, Capilla País, que tiene como misión edificar espacios de oración en las comunas de Chile que más lo necesiten. El templo está fabricado de madera y el santuario en su totalidad está planteado para tener una estructura “práctica, sencilla y cercana a la comunidad”, con el fin de resaltar los votos de pobreza del Padre Hurtado. 

“La idea es que lleguen grupos de 20 o más personas, sobre todo jóvenes que vengan a hacer un retiro o una jornada, que puedan servirse una colación y que hayan dependencias de baño. Todo muy práctico, para que más que tener cosas materiales sea al estilo del Padre Hurtado”, describió el obispo. 

El costo de la capilla asciende a 6 millones de pesos, y hasta el momento en la iniciativa se han invertido un total de $20 millones, suma que ha sido financiada con aportes de empresarios locales, colectas y con fondos del Obispado. 

El diseño del proyecto fue elaborado por el Departamento de Obras de la Municipalidad de Chillán. El alcalde Sergio Zarzar destacó la importancia para Chillán, como capital de Ñuble, de tener el segundo santuario a nivel nacional. 

“Vamos a seguir apoyando como municipalidad, porque esto es un paso importante para lo que estamos siempre pidiendo a la comunidad, que pensemos la ciudad y que vivamos en hermandad”, enfatizó. 

La presidenta de la Agrupación de Motes Típicos de Chillán, Ivonne Rivera, valoró el aporte de la capilla para el gremio. “El lugar es muy sombrío, no hay casas, darle realce al espacio físico nos beneficia, porque entre más bonito se vea mejor es para que las personas puedan hacer una parada y no solo tomar mote con huesillo, sino también visitar la capilla”, afirmó. 

Sin embargo, aseguró que hubiesen preferido que se refaccionara la capilla ubicada antiguamente en el terreno. “Le teníamos cariño -a la capilla-, allí hicimos misas de locatarias que fallecieron, incluso cuando el turista nos preguntaba, le hacíamos el alcance de que ahí el Padre Hurtado dio  sus primeras misas”, manifestó. 

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