El enojo de Zarzar

Por: La Discusión 0000-00-00

Se enojó el alcalde Sergio Zarzar. El pasado miércoles, en plena sesión del Concejo Municipal, el jefe comunal criticó en duros términos a aquellos directores municipales que no han hecho bien su trabajo. Y si bien las afirmaciones surgieron a propósito de las críticas a la Dirección de Tránsito por falencias de la ciudad en materia vial, los reproches se hicieron extensivos a todos los jefes de áreas clave de la administración municipal, como la recién desvinculada directora de la Secretaría de Planificación, Secpla, Gloria Jarpa.

El alcalde Zarzar, que no es un novato en política, lamentó la falta de compromiso de algunos de sus colaboradores, la mayoría de los cuales él desginó. Criticó el escaso interés de los altos funcionarios por atender las necesidades de la población, quienes, dijo, carecen de motivación. “Lo digo con toda la franqueza del mundo y con firmeza: hay algunos directores y directoras que ojalá no estuvieran en la municipalidad”, fue la frase que sacó ronchas en algunos, y aplausos en otros. Al día siguiente, firmó el decreto que declaró la vacancia en Secpla.

“Nos eligieron para poder desarrollar, planificar y dar bienestar a la comunidad”, expresó el alcalde, como si se tratara de una catarsis tras una serie de situaciones que revelan serios problemas de gestión en el municipio, como la fallida licitación de áreas verdes, los problemas de mantención de la señalética vial, los tropiezos en la aprobación del Plan Regulador comunal, la cuestionada licitación de las luces led, el lento avance de proyectos emblemáticos para la ciudad que aún no tienen un diseño o financiamiento, los problemas surgidos con la elaboración del plan de desarrollo comunal o las derrotas judiciales en la llamada “guerra del agua” en las Termas.

Pero a decir verdad, tras las declaraciones de Zarzar también se esconde un mea culpa, tal como planteó el concejal Camilo Benavente, pues el 80% de los directores en ejercicio fueron designados por el jefe comunal. En el caso específico de la Secpla, repartición clave en materia de planificación y gestión de los proyectos, Jarpa fue la tercera persona que se desempeñó en el cargo en la era Zarzar.

Zarzar sabe que se equivocó en la elección de algunos colaboradores y sabe que no ha ejercido el liderazgo necesario para enfrentar los desafíos que se autoimpuso. La gente que sufre con los tacos lo responsabiliza, y eso, al carismático jefe comunal, no solo le genera frustración, sino que una evidente molestia. Pero el “ojalá no estuvieran” lanzado por Zarzar le atribuye erradamente a Dios una responsabilidad que solo le compete a él, como jefe de los directores cuestionados.

El alcalde tiene un capital político importante. Ha ganado tres elecciones seguidas, algunas más reñidas que otras, y está conciente que arriesga perderlo si no cumple con las expectativas puestas en su gestión, lo que podría significar el fin de su carrera política.

Es hora que el alcalde pase a la acción y logre enmendar con prontitud sus errores, y así logre aprovechar las oportunidades que la nueva región trae para su capital.

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