“El taekwondo chileno ha crecido enormemente”

Por: Camilo Díaz Fotografía: Mauricio Ulloa 09:40 AM 2018-02-26

Sebastián y Mauro Crismanich destacan el alza competitiva, reflejada en exponentes como los chillanejos Sebastián Navea y Dylan Iturra. Encabezaron exitoso campamento internacional gestado por Guerreros Sepul

No todos los días un deportista tiene la posibilidad de poder recibir instrucciones y consejos formativos de parte de un campeón olímpico de su disciplina, o bien de un multimedallista internacional y bronce en un Mundial del mismo deporte. La anterior fue una realidad que pudieron vivir alumnos de taekwondo del academia Guerreros Sepul de Chillán, parte de los más de 80 participantes del campamento organizado la reciente semana por el club chillanejo, que se puso como desafío contar con tales atletas de elite como guías de su actividad que cierra la pretemporada del presente 2018.

Con ellos también estuvieron los grandes exponentes locales de la rama, los seleccionados chilenos Sebastián Navea González, y Dylan Iturra Garay, a quienes se sumó el capitalino representante de Chile en Río 2016, Ignacio Morales.

Trabajos en doble jornada se vivieron desde el martes hasta el viernes, en dependencias del Colegio Beth-el en la zona oriente de la ciudad, el cual culminó este sábado con un campeonato Open en el gimnasio del Complejo Deportivo Quilamapu, y este sábado en tanto todos los participantes asistieron a recorrer los parajes de la cordillera ñublensinas.

“A pesar de todo se pueden cumplir los sueños”
El mayor de los hermanos Crismanich, Mauro, fue quien instó a que su hermano menor, Sebastián, se adentrara en el mundo del taekwondo, y con quien desde hace ya 18 años explotan también la veta de formadores de dicho deporte olímpico.

“Básicamente comencé porque no era bueno para el fútbol y tenía que practicar algún deporte para hacer actividad física. Mi papá me preguntaba y la verdad que me gustaban las películas de acción de Bruce Lee, el poder tirar patadas. Influenciado por Bruce Lee ciento por ciento”, partió narrando el oriundo de la Provincia de Corrientes, Argentina.

-¿Qué se siente el haber salido del tatami a nivel competitivo y ahora enfocarse en la formación?
-Para nosotros es un orgullo. Es una nueva etapa donde generalmente el 90 ó 95% de los competidores dejan de competir y se aislan totalmente de lo que es el taekwondo de alto rendimiento, y se pierde toda esa enseñanza recibida en tu carrera, lo que es algo sumamente provechoso. Lo vemos de esa manera, pues podemos nutrir a los chicos que tienen esas esperanzas y ganas de quizás llegar donde nosotros llegamos, por lo que ser unos referentes para ellos nos motiva y nos tiene constantemente en movimiento no solo para nuestras escuelas, sino también para otras de Argentina y de países limítrofes que podemos concurrir.

-¿El biotipo general de los exponentes sudamericanos versus los europeos es un obstáculo extra y se puede sacar provecho de ello?
-Obviamente el biotipo es una ventaja de aquellos que son altos versus los que son más bajos, en el alcance y largo de piernas, y la facilidad que tienen para conectar puntos sobre los que son más bajos, por eso en este tipo de campamento generamos ese ‘feed back’ con los chicos que tienen ese tipo de problemas y tratamos de buscarle una solución para que eso no sea una desventaja, sino ver el lado positivo de ser más bajo tal vez, pero más rápido también.

-¿Qué tan cierto es que el taekwondo chileno ha ido en alza?
-Totalmente de acuerdo. En los últimos tiempos ha crecido mucho, nos dimos cuenta no solamente nosotros, sino todas las personas, los resultados que han obtenido a nivel internacional, sacando medallas en Juegos Sudamericanos, Panamericanos y Bolivariano, arrimando a una medalla mundial como fue el caso de Sebastián (Navea) en el último Mundial, eso da una imagen de en lo que está el taekwondo chileno, y de gente joven sobre todo que va en ascenso y sabemos que lo pueden explotar un poco más y pueden llegar a tener grandes resultados como medallas mundiales y olímpicas.

-¿Qué esperan haberles dejado a los participantes del campamento en Chillán?
-Esperamos sembrarles esa semilla de que pueden cumplir sus sueños, que sepan ellos que nosotros venimos de abajo también, que somos de un pueblo chico, que nos costó muchísimo llegar, que nos pusieron mil piedras, pero que a pesar de todo pudimos superar todos los obstáculos y cumplir nuestros sueños.

Del fútbol al tatami y la gloria olímpica
Dos años menos que Mauro tiene Sebastián (31), quien a deferencia de su hermano sí aclara contaba con aptitudes para el fútbol, donde se desempeñaba de ‘7’, pero poco a poco, cuando descubrió que el taekwondo iba más allá de que te pegaran y de pegar al oponente, sino que se trataba de un deporte de estrategia, decidió de lleno subirse al tatami, siguiendo los pasos de su hermano mayor.

Actualmente suman 18 años haciendo inducciones en campos de entrenamientos y seminarios en casi toda la región americana, específicamente en 7 países, y en el que esta semana, Chillán, fue su campus número 50.

-¿Qué les entregaron a los exponentes del campamento?
-La verdad es que nos encontramos con atletas de muy buen nivel, que son graduados algunos de ellos o experiencias en competencias locales y regionales, y otros que compiten en el circuito internacional. Lo que nosotros venimos a ofrecer es nuestra experiencia como atleta olímpico, atleta mundial, tanto mi hermano como yo, en bajar y dar nuestra visión de ver el taekwondo, tanto el que competíamos como el moderno de hoy en día, donde estas estrategias nuevas que se usan con el nuevo reglamento les sirva para tener una evolución y una mirada diferente del deporte.

-¿Cómo fue ese salto del fútbol al taekwondo?
-La verdad, Mauro fue el pionero en las artes marciales, primero lo quise llevar al fútbol, pero era tan malo que lo hicieron cambiar de deporte (ríe), entonces al elegir el taekwondo me invitó a ver las clases. La verdad es que no me gustaba, solamente quería entrenar con la bolsa, no me gustaba que me pegaran ni yo pegarle a nadie. Pero poco a poco, entrenando con los demás chicos, lo fui entendiendo, y que no era solo pegar y defenderse, sino que era un juego estratégico, cuando comencé a verlo como un juego, ahí fue donde le fui tomando el gusto y donde me gustaba la competencia, y sobre todo cuando gané mi primera medalla, fue lo que más me motivó.

-¿Qué impresión tienes actualmente del taekwondo chileno?
-El taekwondo nacional chileno ha crecido enormemente el último tiempo. Argentina antes venía y  se hacía un picnic, hoy es un rival que en campeonatos sudamericanos hoy está por delante de nosotros, sobre todo el equipo de mayores. Hoy está Ramón Arias como entrenador, pero ya un poco antes de él empezó a mostrar Chile de que vino trabajando bien en ciertas escuelas, teniendo buenos semilleros. Chicos que venían haciendo campus con nosotros fueron creciendo y son atletas que están compitiendo juegos olímpicos o mundiales, lo que para nosotros es un honor y es un gran privilegio que tenemos el compartir con varias generaciones, y por eso también la responsabilidad que ponemos en nuestros trabajo, porque no solo con lo técnico y táctico que podamos hoy dejar, sino que los podemos aconsejar con las palabras y cultivar los sueños con ellos, que eso es yo creo lo fundamental y más importante que podamos enseñar con lo técnico táctico. Porque en esos grandes campamentos hoy han salido chicos que están en el circuito mundial, olímpico, y eso en parte influenciado con las charlas que pudimos tener con ellos.

-¿Es lo más gratificante para ustedes ahora desde fuera del tatami ver esa evolución en sus dirigidos?
-Sin duda. Hoy ver que los chicos comienzan a cumplir sus sueños, a desarrollarse en la elite de lo que es este deporte, muchas veces influenciados por comentarios o anécdotas que se suelen contar, de lo que vivíamos y lo lindo de estar compitiendo en el circuito internacional, eso para nosotros es una evolución gigante.

Una vida deportiva sacrificada que motiva e inspira a los créditos chillanejos
Los chillanejos y referentes nacionales del taekwondo tanto en adulto como juvenil, Sebastián Navea y Dylan Iturra no dudaron en poner en valor el gran aporte que significó el poder contar con los hermanos Crismanich en la capital de Ñuble, teniendo ambos ya la oportunidad en casos anteriores de haber sido instruidos en otros campamentos por parte de ellos, y destacando principalmente el mensaje motivacionales como experiencia de vida que entregan los trasandinos.

“Además de todo lo técnico ellos compartieron con nosotros sus vivencias, algo súper importante y enriquecedor, ya que Sebastián es campeón  olímpico y Mauro medallista mundial, tuvieron un gran recorrido a las medallas que obtuvieron (...) ellos son una inspiración para uno, ya que vienen de un país relativamente parecido al nuestro, donde incluso tampoco es tan profesional como lo es en Chile, y consiguieron unos logros tremendos, entonces las vivencias y motivaciones que nos entregan, obviamente han repercutido en nosotros”, explayó el actual 30º del ranking mundial en su categoría, y quien ya se prepara para una intensa gira por Europa desde la semana subsiguiente.

El otro crédito local, seleccionado juvenil, Dylan Iturra, hizo eco de Navea, respecto a lo entregado por los atletas argentinos.

“En el campamento aprendimos y mejoramos ciertas cosas que a veces uno cree que son muy mínimas, pero que te pueden traer buenos resultados, además de ser algo muy entretenido y didáctico”, partió reflexionando Iturra, quien ya en Colombia había sido parte de un compamento con los hermanos Crismanich.

“Imagínate que nos contaban que su profesor ni siquiera era de taekwondo, sino que de kung-fu. Nos dejaron cosas como el que al ahora de entrenar ellos ponían su cien por ciento, iba a pelear a un doscientos por ciento en el tatami”, acotó el alumno del Colegio Enrique Salinas.

Finalmente el formador de Guerreros Sepul Daniel Godoy, realizó un positivo balance de lo que fue tanto el campamento como el Open gestado este sábado en Quilamapu, instancias que por lo demás como club vienen replicando los últimos años en la época estival, para dar oportunidad tanto a los propios alumnos de la academia como de otros puntos del país, para que puedan pulir su talento de cara al año competitivo.

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