Víctimas menores

Por: 08:45 AM 2018-02-26

El 40 por ciento de las personas atendidas en Ñuble por haber sido víctimas de un hecho delictual son menores. El grueso de los casos está relacionado con abusos sexuales o violencia intrafamiliar.

A la Justicia le preocupa esta realidad. Su crecimiento alarma, como también la complejidad del ejercicio forense. Por lo mismo, los diversos tribunales penales de la zona han recibido capacitación en materias como toma de declaraciones y otras instancias en las que los jueces deben enfrentar con víctimas vulnerables y bajo una serie de factores de riesgo.

Coincidentemente, el tercer Estudio de Maltrato Infantil, realizado por la Unicef, tiene como principal conclusión que 71% de los menores recibe algún tipo de violencia de parte de sus padres.

La pobreza y las grandes inequidades en la distribución de los ingresos resaltan en el informe de Unicef como causas esenciales de los altos índices de violencia contra niños y adolescentes. El estudio también apunta al abandono y las rencillas domésticas como razones que los empujan a huir del hogar.

Los antecedentes, además, indican que más de la mitad de los maltratos graves se producen en hogares con antecedentes de violencia intrafamiliar, y que el abuso de drogas y alcohol se encuentra en parte importante de los casos con resultados fatales.

Sin embargo, la tarea de reducir la violencia no es fácil, pese a que hay herramientas legales para poder hacerlo. Según los expertos, en el caso de Ñuble pesa mucho el aspecto cultural, que hace que mucha gente no conciba que numerosas conductas cotidianas configuran maltratos contra la niñez y la adolescencia. Los padres maltratadores señalan que lo hacen “por el bien de los niños” o porque “no conocen otras formas correctivas disciplinarias”.

El juicio de que la violencia es educativa es un factor cultural muy instalado en las comunidades rurales, pero debe ser desterrado cuanto antes y es allí donde la prevención debe concentrar sus esfuerzos.

Asimismo, en la mayor parte de esos casos el maltrato se materializa en privado y es negado en público, un doble estándar que también debe desaparecer.

La evidencia recopilada indica que cuando un niño es víctima de maltrato, no sólo sufre el dolor físico, sino que hay consecuencias posteriores asociadas, como sentimientos de tristeza y desmotivación, conductas agresivas o de aislamiento social y el desarrollo de una baja autoestima, la que puede manifestarse en extrema timidez o hiperactividad. En algunos casos podría presentarse abuso de drogas y/o alcohol en la adolescencia.

Los niños deben ser protegidos por todos. El gobierno y los legisladores deben hacerse cargo de crear mejores leyes y de implementar políticas públicas que los protejan. La Justicia tiene la obligación de investigar toda situación de maltrato infantil y los centros de salud deben denunciar cualquier daño atribuible a violencia intrafamiliar.

Finalmente, el llamado es a la comunidad, en particular a los adultos. No se puede ser pasivo ni contemplativo cuando vemos o sabemos que un niño es maltratado.

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