Mal educados

Por: Fotografía: Municipalidad de Chillán 10:00 AM 2018-02-24

Admitir que la basura en los cursos de agua que atraviesan Chillán ya ha pasado de castaño oscuro ha sido una reiterada letanía en boca de sucesivas autoridades locales, sin que ninguna de ellas haya dado en el clavo para eliminarla. ¿Pero es realmente culpa de las autoridades? Tienen parte de la responsabilidad, desde luego, pero es la pésima educación vecinal, sin duda, el principal factor que los tienen sumidos en una perenne capa de mugre. 

La demostración más cabal de esta realidad se puede ver por estos días en el Canal Santa Filomena -que atraviesa las poblaciones Villa Chiloé, Volcanes 2, 3, 4, 5 y Lomas de Oriente- y que fue el punto que eligió la Unidad de Emergencia del municipio chillanejo para dar inicio al programa Operación Invierno 2018.

Sofás, neumáticos, ropa, materiales de construcción, animales muertos y otros desperdicios cuya enumeración ofende, han repletado varios camiones, iniciando un ritual que se repetirá hasta mayo, cuando  finalice el programa de limpieza en los distintos esteros y canales que atraviesan la ciudad. 

Lamentablemente, los chillanejos parecen no entender que el mantener limpios canales y esteros ha dejado de ser cuestión de mera estética y se ha convertido en una obligación inexcusable que incluso compromete la seguridad de la misma población que los contamina.

En efecto, según advierte el informe ambiental del nuevo Plan Regulador de Chillán, los mayores riesgos de catástrofes en la comuna están asociados a las inundaciones por el desborde de los cursos de aguas que atraviesan la ciudad y donde la combinación de intensas precipitaciones y la obstrucción por la basura depositada podría resultar devastadora. 

Las autoridades locales son las encargadas de remediar ese desquicio. Y lo están haciendo, ciertamente, pero da la impresión de que todavía faltan medidas de fondo acordes con la gravedad de esta ya endémica degradación.

Y es que a pesar de las intenciones altamente positivas de la ordenanza ambiental que promulgó el municipio, en lo que respecta a la basura -como también frente a otras amenazas- ésta ha terminado por ser de aplicación muy precaria, pues no ha atacado aquello que está en la base misma del mal que invade canales, esteros y sitios eriazos de la ciudad. La realización de sucesivas campañas educativas para que los chillanejos (as) aprendan las más elementales normas de convivencia en cuanto al aseo de los espacios públicos es tan necesaria como ausente los últimos años. 

Es obvio que esta “capacitación” ciudadana debe estar acompañada por el cumplimiento de esas normas, y ésta es tarea que también les corresponde a las autoridades locales. De no haber sanciones que castiguen las infracciones, seguiremos dentro de un círculo vicioso donde los pocos que cuiden serán rápidamente sobrepasados por los que nunca han cuidado ni cuidarán la ciudad que nos pertenece a todos.

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