Prioridad ambiental

Por: La Discusión 09:05 AM 2018-02-23

La contaminación del aire es una realidad ante la cual la sociedad chillaneja tiene suficiente conciencia, pese a que ello no se traduce en un comportamiento que reduzca el incremento de emisiones cada invierno. 

La reciente encuesta nacional elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente, que por primera vez incluyó a Ñuble como una región independiente, así  lo demuestra.  Es por lejos el principal problema ambiental, y no solo en Chillán y Chillán Viejo, pues existen otras comunas de Ñuble que están presentando elevados niveles de saturación, como Coelemu, Quirihue, Bulnes o San Carlos, donde también la polución es producida por la combustión de biomasa. 

En un sentido formal, este problema de salud pública es gestionado mediante un Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) que rige solo para Chillán y Chillán Viejo y que contiene una serie de medidas aconsejadas por expertos, pero que han dado escasos resultados por una errada planificación financiera y débil capacidad de administración, que tienen a este instrumento prácticamente desprovisto de recursos.  

Medidas estructurales como el recambio de estufas y la aislación térmica de viviendas  pueden tener un impacto positivo, en la medida que sean desarrolladas a un ritmo y volúmenes adecuados. Lamentablemente, en la intercomuna, los niveles de avance del plan de descontaminación -a casi tres años de su implementación- son testimoniales, de 5 por ciento y 2 por ciento, respectivamente.

Modificar este cuadro corresponderá a la iniciativa de las decisiones políticas del próximo Gobierno y es de esperar que así sea, incorporando mejoras a la gestión, garantizando el financiamiento de las medidas y ampliando la atención sobre otras comunas de la región.  Además, sería deseable que este cambio de timón también aportará innovación tecnológica, un factor completamente ausente en el actual PDA, cuya meta proyectada a 2025 es reducir en 59% la contaminación por material particulado fino en la intercomuna . 

Una administración que quiera enmendar el rumbo en esta delicada materia tendrá también que hacerse cargo del determinismo que deriva de la inexistencia de opciones energéticas, pues mientras la comunidad no tenga otra alternativa factible y económica para hacer el recambio de combustible para su calefacción, no dejará la biomasa. 

La ausencia de respuesta de parte de las autoridades salientes ante este dilema fue notoria y ha sido reconocida incluso por personeros de Gobierno y parlamentarios, tanto oficialistas como de oposición. Por lo mismo, adoptar una política integral que permita la introducción de otras tecnologías para calefaccionar los hogares a un costo razonable y con estándares de calidad ambiental más elevados, será el mayor desafío de la próxima administración.  

En todo caso, lo anterior no será suficiente si no existe un genuino compromiso ciudadano por reducir las emisiones y migrar hacia otras fuentes energéticas.

Eventualmente podríamos tener gas natural o incluso electricidad a precios que compitan con la leña, pero de nada servirá si los ñublensinos no adoptamos las acciones individuales y colectivas que se requieren para detener la contaminación del aire, que nosotros mismos, mayoritariamente, consideramos el principal problema ambiental de la nueva región. 

Comentarios