Conciencia inclusiva

Por: La Discusión 08:00 AM 2018-02-21

Desde estas páginas hemos abordado el preocupante tema de las barreras arquitectónicas, urbanísticas y de transporte que lejos de contemplar las necesidades de las personas con alguna discapacidad, persisten en imponerles obstáculos. 

La ley establece que “todo edificio de uso público, sea su propiedad pública o privada, existente o por proyectarse en el futuro deberá ser completa y fácilmente accesible a personas con movilidad reducida, contemplando no solo el ingreso, sino también el uso de los espacios comunes y de circulación interna”. 

Por lo tanto, no se puede concebir que subsistan instituciones que por no contar con la infraestructura -que por ley deberían tener- nieguen o limiten la atención a personas con discapacidad. Ocurrió días atrás, con una psicóloga que sufre displasia de cadera y que no pudo acceder a las dependencias de la Dirección Provincial de Educación, con el agravante que ningún funcionario aceptó bajar las escaleras para atenderla. 

En honor a la verdad, este episodio se repite con frecuencia en Chillán. Pese a los avances legales experimentados en los últimos años, persisten en distintos puntos de nuestra ciudad barreras arquitectónicas que afectan gravemente la vida de quienes sufren desigualdades físicas, imposibilitados de acceder a espacios públicos, a medios de transportes o a desplazarse por veredas caracterizadas por todo tipo de dificultades. 

Y justamente, como se trata de un problema que no es nuevo, merecería una mayor atención por parte de las autoridades, pues según los testimonios y a lo que puede observarse, no solo las personas con desigualdades físicas encuentran problemas, ya que también las barreras existentes suponen una seria dificultad para los adultos mayores.

Sería muy importante que la ciudad contara con un censo completo y actualizado de las barreras existentes, que debiera computar las aún existentes en edificios públicos, comercios, medios de transporte y todos aquellos espacios que no cumplan con la normativa vigente en materia de accesibilidad. 
También debe consignarse que en Chillán no existe transporte público adaptado para el acceso de personas con dificultades motrices. 

Se trata, entonces, de que se hagan cumplir en forma cabal las normas vigentes, sin permitir que se conviertan, como lamentablemente sigue ocurriendo, solo en enunciados retóricos de buenas intenciones

Educar, capacitar, trabajar en la temática de la integración es fundamental, tanto como verificar el cumplimiento de una legislación que busca mejorar la calidad de vida y la satisfacción que todos igualmente merecemos.

Si las personas con capacidades diferentes pueden ejercer su derecho a la educación y al trabajo, y tienen la posibilidad de decidir dónde quieren estar en la comunidad y cómo desarrollar sus capacidades, no solo ellas y sus familias se verán beneficiadas con algo que es justo. El gran beneficio será para todos los miembros de esa comunidad. Es una reivindicación de la sociedad por el valor de la inclusión, por el respeto a la dignidad de cada ser humano, en su realidad y en su diferencia.

 

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