“Teníamos un monstruo en casa”

Por: Agencias Fotografía: AFP 08:35 PM 2018-02-19

“Teníamos un monstruo en casa y no lo sabíamos”, dijo Kimberly Snead, una enfermera de 49 años que acogió a Nikolas Cruz cuando éste quedó huerfano tras la muerte de su madre adoptiva. Cuando se instaló, “le dije que habría reglas en casa y las siguió a rajatabla”, explicó James Snead, de 48 años, un veterano del Ejército estadounidense y experto en inteligencia militar.

Según la familia Snead, Cruz era solitario, tenía un comportamiento extraño y era socialmente inadaptado, pero no mostraba signos de violencia. “Era muy inocente, no era tonto, solo inocente”, recuerda James Snead.

No sabía cocinar ni lavar la ropa, ni ordenar sus cosas, ni tampoco usar un horno microondas. Le gustaba mezclar queso y galletas en un mismo bocadillo y siempre se iba a dormir a las ocho de la noche.

Kimberly Snead llevó a Cruz a una consulta con un psiquiatra cinco días antes de la masacre y el joven dijo que estaba dispuesto a seguir un tratamiento.

Tras la matanza, James y Kimberly Snead vieron a Cruz en el despacho del sheriff. “Dijo que lo sentía mucho, pidió disculpas. Parecía perdido, absolutamente perdido”.

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