El otro sueño no concretado de Brunet

Por: Carolina Marcos Fotografía: Alicia Romero 09:50 PM 2018-02-18

Marta Brunet sentía un gran amor por esta zona y en vida intentó que su legado viviera siempre en el recuerdo de los chillanejos, pero no todo salió como ella esperaba. A las becas que la Universidad de Chile repuso recién hace tres años, tras confirmarse que en su testamento ella dejaba su obra a la Casa de Bello a cambio de la posibilidad de estudio para dos alumnos de Chillán, se suma otra carta, fechada en 1964 y que expresa de su puño y letra su anhelo de que el óleo que la artista María Tupper le hizo en la década del 30, sea traído a Chillán como un regalo para la biblioteca del Liceo de Niñas que lleva su nombre.

El cuadro de Tupper era importante para Marta Brunet y así lo reseña la historiadora Alicia Romero, quien le ha seguido la pista a la obra de arte durante años. “El óleo fue pintado en el taller de Calle Seminario en Santiago, donde se encontraba la residencia de María Tupper, a fines del 20 o comienzos de la década del 30. Marta Brunet vivió en Buenos Aires desde 1939 a 1952. Desde allá en la década del 40 le comenta a María Tupper que su retrato está afectado por la humedad del clima argentino y le pide recomendaciones para su restauración”, argumenta Alicia.

La carta de donación expresa que a su deceso, sus primas Brunet Cáraves deben cumplir su deseo llevando el retrato al Liceo de Niñas. “El cuadro llegó al establecimiento. El problema es que en la década de los ochenta, la directora de la época lo donó y no conocemos las razones para hacerlo”, puntualiza Alicia. Efectivamente, detrás de la carta en donde la escritora expresa su voluntad, la directora Rebeca Donoso Concha firma el documento avalando el traslado de la obra a Santiago en 1985. 

El cuadro
Alicia inició la pesquisa del óleo el 2012 y logró ubicarlo un año después. El cuadro está actualmente en la bodega del Museo de la Educación, sin ser exhibido a público. Alicia se enfrentó al cuadro en compañía del historiador chillanejo Alejandro Witker, quien también hace votos para recuperarlo y regrese al sitial que la escritora le confirió en vida.

“No sabemos cómo llegó ahí. La directora que lo sacó del liceo ya murió, y no podemos saber por qué lo entregó. Nosotros contamos con distintas versiones. María Tupper era madre de la también dramaturga Isidora Aguirre y sabemos que ella y su hermana estuvieron un tiempo detrás de la pintura, pero tampoco dieron con ella”, señala Alicia.

Una de las teorías es que el cuadro fue sacado del liceo para ser llevado al Museo Histórico y luego la Dibam, por razones que se desconocen, lo habrían derivado al Museo de la Educación por la figura que representa la escritora chillaneja. Al igual que ocurrió con el deseo que expresó para que dos estudiantes chillanejos tuvieran acceso a la educación que ofrece la Universidad de Chile, Alicia aboga porque el cuadro pueda regresar a Chillán.

“La idea es que Chillán pueda unirse a esta cruzada y las autoridades puedan solicitar formalmente la restitución de esta obra de arte que le pertenece a toda la ciudad por deseo de la escritora chillaneja”, dice.

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