Carabineros recibe más de una denuncia por presunta desgracia al día

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Victor Orellana 09:45 PM 2018-02-18

Esto fue hace unos años. No hay claridad de cuántos pero lo ocurrido aún se recuerda con claridad por las dos protagonistas de la historia, pese a que una de ellas estaba medio borracha.

Lilian Fuentes, personal de la planta civil de Carabineros de la Segunda Comisaría de Chillán, a cargo de las denuncias por presunta desgracia, se bajó de su auto para realizar unas diligencias en el centro de Chillán y fue abordada por una adolescente.

Botella en mano, mal vestida y con un aspecto que delataba que no había pasado la noche en una casa, “me pidió una moneda, como no se la dí, me pateó el auto”, recuerda la CPR.

Pero Lilian la fue a increpar. La niña le dijo que le había pegado al auto porque tenía hambre y por ser una creída. 

“Primero deja la botella de lado y hablamos. Y no te pienso dar plata, mejor tú y yo nos vamos a ir a comer algún lado”, le respondió.

Pero no fue así de fácil. Por el aspecto de Marylin, no las dejaban entrar a ningún local, por lo que la solución fue comprar comida para llevar. “Comía como un perrito hambriento”, recuerda la oficial civil.

Marylin ingresó a un hogar y hasta se casó y consiguió trabajo. Años después, sobria, llegó hasta la unidad de presuntas desgracias y sin reconocer a Lilian, “me dice que quiere encontrar a sus hermanos, quienes habían sido separados desde niños. Cuando le pregunté si ya había dejado de tomar, me miró con sorpresa. Después se acordó de mi y me abrazó, me contó lo de sus hermanos y que, como todos los niños y adolescentes que se van de sus casas lo hacen porque tiene problemas familiares”.

Quienes por años han estado a cargo de la unidad de presuntas desgracias saben que las estadísticas pueden o no subir, pero que las historias se repiten una y otra vez, especialmente entre el grueso de quienes se declaran como extraviados, es decir personas de entre 13 y 18 años.

“Me atrevería a decir que ellos representan casi el 65% de los casos, y las causas suelen ser por peleas con los padres, por no poder conseguir permisos, por pololeos no autorizados o por ir a fiestas y después no atreverse a llegar”, repasa.

Lejos de tratarse de hechos aislados, las denuncias por presunta desgracia, en 2017 hubo 462 casos solo en nuestra comuna; y en 2016, fueron 536, es decir, 1.46 denuncias diarias, la mayor cantidad en 12 años.

Este año, hubo 31 casos en enero, y en febrero, las denuncias han sido 11 a la fecha, de las que solo dos siguen vigentes.

Se trata de los hermanos Gonzalo y Elizabeth Solar Opazo, de 18 y 15 años, respectivamente, quienes se fueron de sus casas tras discutir con sus padres.

Desde la familia solo afirmaron que, al menos hasta el viernes pasado, “ya hubo un contacto con ellos, pero aún no han vuelto”.

No siempre aparecen
Tal como a nivel nacional aconteció con el caso de la menor de 11 años, Emmilyn, secuestrada en Lincanten el 3 de febrero, o el de Martina, de 10 años y quien fuera secuestrada cuando acompañaba a su hermano de 12 años, a comprar, en Chillán también ha habido casos que golpearon a la comunidad, pero que a diferencia de estas menores, no fueron encontrados con vida.

De los últimos tres homicidios que se descubrieron tras una denuncia por presunta desgracia, el más escalofriante fue el de Jeissen Reyes, en 2009, a su vez, la única menor de edad.

La adolescente de 17 años se perdió un 14 de septiembre luego de participar en una fiesta en la población Lomas de Oriente. Fue vista por última vez discutiendo con su pololo, de 15 años apodado el “Flanders”.

Dos días después fue hallada estrangulada en un sitio eriazo. Su crimen hasta la fecha quedó impune.

En 2012, el 26 de junio, María Suazo vecina de la población Vicente Pérez Rosales hizo una denuncia por la desaparición de su sobrino y a la vez pareja, el ciudadano franco chileno, Benjamín Bories.

Su cama ensangrentada y el que la mujer se haya separado recientemente encendieron las alarmas de Carabineros y la PDI.

El 7 de agosto, la expareja de la denunciante, Raúl Figueroa, confesó que por celos lo había matado a golpes y que lo fue a lanzar al lecho del puente El Ala.

Finalmente, está el homicidio del travesti Miguel Ángel Melgarejo, de 20 años,conocido como La Puca, quien fue buscado por más de un mes por su familia, la que a la vez sospechaba de un ex pololo, Juan Luis Cartes Quijada, de 44 años, con antecedentes por parricidio.

La PDI descubrió que en efecto, tras una discusión, Cartes lo había asesinado y enterró su cuerpo en un sitio eriazo en Quilmo.

El 35% restante se trata de adultos mayores, de personas con discapacidad intelectual y, en contadas ocasiones, de personas que se han suicidado o han sido víctima de homicidios, siendo todos estos casos protagonizados por mayores de edad.

Intervenir el entorno
Yelani Miranda, trabajadora social, es quien está a cargo del nuevo programa municipal “24 Horas” orientada a la seguridad integrada para niños y adolecentes.
Si bien la labor se orienta a evitar el acceso a la criminalidad y la vulneración de derechos de los menores, también interviene el entorno de los menores para prevenir que se arranquen de sus casas u hogares.

“Muchas veces los padres no tienen las herramientas para educar a sus niños, pese a que quieren hacerlo, no siempre saben cómo”, explica.

A modo de ejemplo recuerda que “conozco el caso de una niña que escapa al estereotipo del menor que se va de su casa, es decir, era buena alumna, buena hija y los padres la querían, pero se arrancó porque quedó embarazada con 14 años y no sabía cómo enfrentarlo”.

No confundir disciplina con castigos ni restricciones excesivas, no olvidar que se es padre y no amigo; ni reemplazar la calidad de tiempo por cantidad de tiempo, son algunas de las recomendaciones que entrega la profesional.

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