Debate por marihuana

Por: Fotografía: Agencia Uno 10:45 AM 2018-02-16

Nuevamente se ha instalado en la agenda pública la discusión acerca de la conveniencia o no de legalizar el consumo de marihuana. Esta vez, el debate se ha visto potenciado por  la irrupción de actores políticos a favor y en contra y por una sensibilidad ciudadana mayor, como lo revela la última encuesta realizada en nueve naciones por el Observatorio de Políticas de Drogas y Opinión Pública de la Universidad Andrés Bello y la Universidad de Londres, donde Chile aparece como el país latinoamericano con mayor porcentaje de apoyo para la legalización de la cannabis.

El apoyo llega a un 48,2 %, sobrepasando a Colombia (43,5 %), Uruguay (41,5 %) y México (40,9 %), mientras que Bolivia alcanza solamente un 9,4 %. Chile también destaca en el ámbito del reconocimiento de consumo con un 40 %, seguido por Argentina (39 %) y México (32 %), junto con ser el país con mayor apoyo al uso medicinal, con un 7,9 en una escala del 1 al 10. Junto a esto, también tenemos la más baja percepción de riesgo relacionado al consumo de cannabis y un estancamiento de la desaprobación parental. 

Por otra parte, se publicó hace poco un trabajo que apoya la idea de que la decisión de consumir marihuana de forma regular por parte de los adolescentes se encuentra influenciada por dos corrientes sociales: el grupo de individuos de la misma edad del estudiante y las tendencias socioculturales que lo rodean en un determinado periodo y que afectan a todos los adolescentes simultáneamente, sin importar su edad, como por ejemplo, cambios en el discurso mediático y social, donde se advierten argumentos a favor y en contra que tienen una buena base de sustentación. 

Un primer punto de la discusión, está dado por la legalización o no de su consumo, tema que actualmente tiene una legislación contradictoria y que en parte da cuenta de lo complejo del tema. Hoy no es ilegal consumir marihuana en un lugar privado, pero sí lo es el consumo en sitios públicos. 

Otro aspecto del debate está en torno a considerarla una droga de las llamadas duras (peligrosas) o blanda, como sería el cigarrillo o el alcohol. De acuerdo al Senda y a algunos especialistas sí debe ser considerada una droga peligrosa, ya que genera comportamientos inadecuados y cuando se abusa de ella produce alteraciones en el organismo. Aunque más discutible, otra razón para oponerse a su legalización, está en el hecho de que es considerada la puerta de entrada para la cocaína, pasta base y otras drogas más duras. 

Frente a esa postura, quienes señalan que es una droga blanda se basan en antecedentes de funciones terapéuticas y recientes modificaciones legales en otros países, argumentando que lo que se debe hacer es enseñar a las personas a no abusar de la marihuana, como se hace con el alcohol. 

Si bien generar un debate que permita un mayor conocimiento e información de las personas acerca de lo que conlleva su consumo es positivo, hay suficiente evidencia para concluir que su uso genera externalidades negativas en la sociedad, por lo que debe evitarse un reduccionismo precipitado o repentino en la discusión legal y extremar la prudencia y el cuidado al imaginar las hipótesis que podrían presentarse, pues todo indica que no existe el sustrato social, real y cultural para sostener un cambio en las regulaciones, como el que algunos sectores pretenden impulsar.

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