Accidente de tránsito enluta esfera musical y motoquera de Chillán

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Victor Orellana 10:25 PM 2018-02-14

Desde niño, heredando la veta musical de su padre, el profesor de música y ex funcionario del Ejército, Ricardo Díaz Carrasco, creció escuchando swing, jazz y a los máximos exponentes de las big bands.

Y, literalmente, donde sea que estuvo armó una banda y la sacó adelante.

Por tal razón, la muerte del profesor Díaz, de 63 años, a causa de un accidente de tránsito, registrado a las 18.10 horas del lunes, dejó conmocionados a cientos de exalumnos del Colegio Darío Salas, compañeros del Regimiento de Chillán, exalumnos del liceo Politécnico Yire (su actual establecimiento) y los miembros del club  de motoqueros Los Lobos, del que era parte.

Conforme al parte policial confeccionado por la SIAT de Carabineros Ñuble, el siniestro se registró en el kilómetro 12 del camino a Pinto, ocasión en que el conductor Fernando Letelier Vega, salía de su parcela a bordo de una camioneta Mazda, “ingresando a la pista e impactando la moto de la víctima que conducía de poniente a oriente y por acción del impacto, su cuerpo fue proyectado hacia una zanja, falleciendo cuando era atendido en el hospital de Chillán”, relató la asistente fiscal Ingrid Urrutia.

El juzgado de Garantía decretó arraigo nacional y firma quincenal en contra de Letelier Vega a quien se le inició una investigación por cuasidelito de homicidio. En la audiencia de su formalización, de todas maneras, se explicó que el conductor estaba con su documentación en regla, no hab[ia bebido alcohol y no arrancó del lugar tras el accidente.

“Mi papá era extremadamente cuidadoso para manejar, de hecho había dejado las motos, que siempre fueron una de sus grandes pasiones y la retomó cuando nosotros, sus dos hijos, ya estábamos grandes y estudiando”, dice Rodrigo, hijo mayor del profesor.

Legado musical
Una vez egresado de la escuela de Suboficiales en 1974, fue destinado inmediatamente a Porvenir. Por sus habilidades musicales, como percusionista, se le encomendó que armara bandas de guerra, lo que hizo en su primera destinación, como luego en Concepción, a donde llegó en 1988.

En esa ciudad conoció además a su mujer, Ruby Mendoza, con quien tuvo dos hijos, Rodrigo y Felipe.

“Fue en el año 2000 que los altos mandos del Ejército que armó la banda militar del regimiento de Chillán, la que se había disuelto en 1982, y se dedicó a formar nuevos músicos”, repasa Rodrigo.

Ya retirado, en 2003 es convocado por el Colegio Darío Salas para armar la ya mítica banda de guerra de esa institución.

“Con esa banda ganaron un concurso regional, tocaron en el Congreso de Valparaíso, en la Moneda y fueron invitados al matinal de Canal 13, pero ya como Bing Band haciendo música de salón”, completó Felipe.

Actualmente, estaba armando una big band en el Liceo Yire, de Coihueco.

Para anoche se esperaba el arribo de la banda de guerra de Santiago, que le rendirá un homenaje al formador de músicos, quien es velado en el salón velatorio de Copelec, en calle Claudio Arrau 1023.

La misa será el jueves a las 9.30 en la Catedral y sus funerales en el cementerio Parque Chillán (ex Los Héroes).

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