Venta de motos crece en Chillán impulsada por bajos precios

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Víctor Orellana 2018-02-12

En las principales concesionarios de motos de Chillán dicen que, respecto al 2016, el año 2017 tuvo una leve baja en las ventas. Pero de pesimismo, absolutamente nada.

“Chillán es una de las ciudades en que más motos percápita hay en Chile, solo nos supera Santiago, Los Andes y Curicó”, asegura Rodrigo Mundaca, de Yamaha Chillán.

El interés en la comuna por comprar motocicletas asoma multifactorial. Las teorías admiten argumentos como que al tratarse de una ciudad no muy extensa, “en 15 minutos la recorres entera arriba de una moto y te olvidas de los tacos”, plantea Christofer Williams, concesionario de KTM Rolland Spaarwater.

También se propone que pese a la mala fama de la educación de los chillanejos al volante, los accidentes vehiculares cuentan con un porcentaje reducido de motos participantes. 

Al menos, en 2016, de los 4.644 accidentes registrados en Ñuble, 257 tuvieron a un motorista como participante. Otra referencia es que se contabilizaron 181 siniestros de ciclistas.

El costo es otro fundamento. Si bien una motocicleta de paseo, capaz de hacer largos recorridos merced a su cilindrada superior a los 1.000 cc, puede llegar a costar sobre $14 millones, como la Honda Crosstourer VFR 1200; la Yamaha Super Teneré 1.200, o la potente KTM Super Adventure 1290; hay opciones como la Honda CV1 que cuesta  $690 mil en nuestra ciudad.

Y si se acude a las motos de manufactura china, nuevas o usadas, los costos descienden drásticamente.

Se trata de montos muy lejos de los necesarios para adquirir los modelos más básicos de automóviles.

Cual sea la razón, si el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) cifraba en 1.457 las motocicletas el año 2006, en 2016 ya eran 5.390, lo que supone un 270% más que hace 10 años.

Conforme a los concesionarios locales, los motoristas en 2017 superan los 6.200.

Perfil del comprador

Para Alfredo Rickenberg, de Honda, las personas que buscan motos como opción de movilización “representan un segmento transversal en cuanto a lo social, porque hay una gama de precios muy amplia y porque a cada moto se le da usos distintos. Algunas son ideales para la ciudad, otras son hechas para carreteras y, en especial Honda tiene modelos que son muy demandados por personas que las usan en sectores rurales, que al menos en nuestro caso representan casi el 50% de nuestros clientes”.

Los modelos de baja cilindrada, es decir desde 125 a 250 cc, “generalmente son las que buscan los estudiantes universitarios o jóvenes en general de entre 18 y 30 años, no solo porque les sirve para movilizarse en la ciudad sino porque muchos de ellos trabajan los fines de semana como repartidores en locales de comida, y la verdad es que de esos hay muchos casos acá en Chillán”.
Si se amplía el análisis hasta los conductores de las grandes motos de paseo, entonces se “encuentran motoristas desde los 25 hasta los 55 años, incluso más”, advierte Rodrigo Mundaca, de Yamaha.

El precio de estos vehículos suele excluir a los más jóvenes y a quienes buscan una opción para zonas rurales o para trabajarlas los fines de semana.

“Entre los clientes que buscan estas motos hemos tenidos varios que son profesionales, pero la gran mayoría se trata de empresarios, muchos de ellos forman parte de algún club”, dice.

Y sin duda otro segmento grande de motoristas lo conforman los amantes del enduro o de las motos de velocidad.

Christofer Williams dice que el cliente que busca opciones en KTM, Husqvarna o Polaris (en el caso de los boogies), deben contar con un presupuesto que va desde los $2.290.000, que es el valor de una Duke 200.

“Pero el motorista de velocidad o el de enduro rara vez la va a ocupar en la ciudad como moto de paseo. Es más, la mayoría de los motoristas enduro que conozco ni siquiera les gusta la idea de andar en moto en la ciudad. Por lo tanto, estamos hablando de personas que para el día a día cuentan con un automóvil, camionetas o jeeps y la moto es su hobby”, agrega.

“Hay que respetar la moto”

Otro de los indicadores del interés creciente de los chillanejos por las motos es que en esta comuna hay cerca de 20 clubes de motoqueros, el doble de lo que había el 2008 y una cifra muy superior a las del resto de las ciudades de Chile.

Jaime Utreras, tesorero de Motociclistas Chillán, dice que “el que haya más clubes con motoristas muy conscientes y respetuosos de la ley, quienes además participan de actividades benéficas y sociales van motivando y contagiando a más personas a usar motos”.

Consciente de que se trata de pilotos jóvenes “y que algunos se bajan de la bicicleta y se suben a la moto, lo que recomendamos es que siempre se empiece por motos chicas, que se tenga claro el uso que se le dará antes de comprarse una, que siempre lleven casco, guantes certificados y botines, pero por sobre todo, que manejen con cuidado, respetando la moto y al resto”, recomienda.

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