Ñuble y Argentina se unieron con inédita apertura de la frontera

Por: Nicole Contreras Fotografía: Víctor Orellana 04:25 PM 2018-02-12

Mientras cruzaba la cordillera desde Vacalauquén,  Argentina, a la altura del hito que indica que comienza el territorio chileno en el paso fronterizo Minas-Ñuble, Viviana Fuentes (27) escuchó desde el otro lado el llamado de su tío Carlos Benavides, quien venía a caballo con otros cuatro sanfabianinos que el viernes pasado fueron en búsqueda de la delegación de 37 argentinos provenientes de las localidades fronterizas de Las Ovejas, Andacollo y Chos Malal.

Los trasandinos realizaron una caminata que tuvo una duración de 10 horas para tocar suelo chileno, con el fin de generar una estadística que dé cuenta de la importancia de que Minas-Ñuble se convierta en un paso fronterizo internacional. 

Viviana nunca había visto a su tío, pero su familia siempre le habló de él. Y es que los habitantes de los pueblos fronterizos argentinos y San Fabián de Alico están unidos por costumbres y antepasados comunes, que una cordillera ha separado por más de 60 años, cuando ambas aduanas se cerraron para evitar el contagio de enfermedades del ganado que vendían los camperos de la zona y que trasladaban de un lado a otro. 

Este fin de semana, previa autorización temporal de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites (Difrol), solicitada por el municipio de San Fabián, se reabrió por primera vez desde su cierre una aduana que contó con la gestión de Carabineros, la PDI y el Servicio Agrícola Ganadero (SAG), donde los argentinos pudieron realizar el trámite migratorio. La frontera se encontrará abierta hasta mañana, cuando a las cinco de la madrugada deban abandonar el país. 

“Esto demuestra que un paso fronterizo que funcione de forma permanente es necesario para que se una la gente a nivel cultural y, efectivamente,  pueda visitar todas las comunas de Ñuble como un símbolo de unión de ambos países”, afirmó el alcalde de San Fabián, Claudio Almuna. 

La lucha por un paso 
El sueño de la reapertura de un paso fronterizo se remonta a los 90, pero fue en 2015 cuando los municipios de San Fabián y San Carlos tomaron la primera medida concreta: comprar a los hijos del empresario agrícola Maximiliano Cox -dueño de los terrenos limítrofes- una franja de 23 kilómetros por 40 metros de ancho por un monto de 23 millones de pesos. 

De forma independiente ambos municipios comenzaron trabajos de limpieza de la huella, donde se encontraron con la primera traba cuando el seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas, ordenó detener el proceso por intervención de la Reserva de La Biósfera en que se encuentran los terrenos. 

“Lo que nosotros sugerimos es que en vez de una ruta, se generara una senda de penetración, para que se asimilara un red de tráfico que fuera más bien de personas que cruzaran a caballo, y así pudieran ser menores los impactos”, enfatizó Vargas. 

El proyecto de un paso fronterizo internacional se encuentra actualmente en carpeta de la Dirección de Vialidad, organismo que afirma que  se está en “pasos concretos hacia su materialización”. 

 “Actualmente se trabaja en los antecedentes de formulación de la ficha de inversión para el estudio de prefactibilidad y espera poder incluirlo en la cartera 2018”, asegura  Carlos Sepúlveda, director regional del organismo. 

Luego, Obras Públicas será el ministerio encargado de enviar un estudio al Servicio de Evaluación Ambiental al Servicio de Evaluación Ambiental. 

Efectivamente, la idea inicial es al comienzo poder contar con un paso turístico, pero en el futuro los municipios de la Asociación Punilla confían en que primen las ventajas de tener uno de carácter internacional. 

“El movimiento argentino chileno va a fomentar el emprendimiento de todos estos sectores, y también de otras comunas como San Carlos y Cobquecura”, manifiesta Hugo Gebríe, alcalde de San Carlos y presidente de la Asociación Punilla. 

Para los argentinos que habitan en  las zonas limítrofes de Ñuble, cruzar la frontera chilena para llegar a Cobquecura les significaría recorrer una distancia de aproximadamente 230 kilómetros. Su mar está a más de mil. 

El diputado DC, Jorge Sabag,  recalca que la semana pasada sostuvo una reunión con el ministro de Obras Públicas, el que le confirmó la disposición de avanzar en el proyecto. 

“Ellos (Dirección de Vialidad) recibieron el pase por parte de la Difrol de realizar estudios, hay que coordinarse con  vialidad argentina”, asegura el diputado, quien además subraya que “el lado argentino va mucho más avanzado que nosotros”. 

Gustavo Sanhueza, diputado electo UDI, concuerda con las ventajas de un paso fronterizo para Ñuble y considera que debe ser una prioridad para el próximo gobierno.  “Contribuirá al desarrollo del comercio, desde el punto de vista turístico. Las autoridades que asumimos el 11 de marzo debiéramos trabajar en conjunto para priorizar la concreción de este paso”, enfatiza. 

Las raíces 

Los chilenos que esperaban a los argentinos en el hito les ayudaron a cargar su equipaje en mulas y cabalgaron junto a ellos alrededor de cinco horas para completar el trayecto hasta Vado el Toro. Allí, luego de cruzar el río, los esperaban las camionetas de las empresas Astaldi e Hidroñuble, que tienen proyectos energéticos en la zona, para llevarlos al retén de Carabineros, donde se constituyó la aduana. 

En mulas recordaban los turistas que un grupo de arrieros llevó desde San Fabián a la Capilla de Las Ovejas las estatuilla de San Sebastián, luego de que las fronteras se cerraran en los años sesenta. Todos se declaran devotos del santo. “En enero siempre participamos de la fiesta del santo, realizamos ferias y muchas actividades culturales”, afirma Marta Godoy, quien viajó junto a su marido desde Chos Malal. Marta, al igual que la mayoría de los participantes del trekking, tiene antepasados en San Fabián, a los que piensa visitar durante su estadía. 

Además, los argentinos mantienen otras costumbres chilenas como bailar cueca. “Los cantores de Chos Malal son similares a los de la cueca de acá y el baile es parecido. El de Chile es mucho más ceremonioso que lo que hacemos nosotros, pero la cueca la bailamos como la sentimos”, asegura. 

Viviana, quien como todos está cubierta por el polvo del camino fronterizo, recuerda con afecto el momento en que estrechó a su tío, a quien nunca había visto. “El año pasado nos pudimos comunicar por primera vez, y cuando lo vi fue muy emocionante, el gritó mi nombre y mis características entre la gente para encontrarme”, relata. 

No es lo único que no conoce. Tiene la esperanza que durante su visita pueda llegar hasta las playas chilenas, porque Viviana nunca ha visto el mar argentino. 

Comentarios