La “ilegal” intervención de un chillanejo en Santiago

Por: Carolina Gómez Fotografía: José Luis Gacitúa 07:10 PM 2018-02-10

El aumento de inmigrantes en Chile  queda en evidencia al recorrer las calles y encontrarse con personas de distintas nacionales que han llegado al país en busca de nuevas oportunidades, sobre todo en el ámbito laboral.

El caso más llamativo es de la comunidad haitiana, que han conformado verdaderas “colonias” en distintos puntos del país, como por ejemplo el Barrio Yungay de Santiago, lugar elegido por el artista chillanejo José Luis Gacitúa para realizar una “ilegal” intervención urbana. 

Según explica el arquitecto, se trata de la instalación de una placa con la palabra “Byenvini”, la que se anexa a la señal de tránsito y que busca darle la bienvenida en créole a los haitianos.

“Es un letrero que está fabricado en base al mismo material de las señaléticas originales, de hecho perfectamente podrían quedar puestas de forma permanente, pero por temas de legalidad es solo temporal”, detalló Gacitúa.

Agregó que “me gusta trabajar mucho con el contexto y ya hace varios años que hay una comunidad importante haitiana que está llegando a Chile en busca de nuevas oportunidades y en general para ellos la adaptación ha sido muy complicada por la discriminación y sobre todo por el idioma”.

De acuerdo al artista, como profesional ha notado que las calles no están diseñadas para generar la integración de las personas, menos de los inmigrantes.
Lo anterior fue el principal motivo para realizar la intervención, que ha generado reacciones tanto entre la comunidad de haitianos como entre los chilenos. 

“La recepción ha sido increíble. Siempre hay críticas de gente que no entiende el concepto, pero de eso se trata esto. En general a los haitianos les ha gustado mucho, lo he notado porque yo me quedo mirando desde lejos para ver sus reacciones y he visto que les he sacado más de una sonrisa”, comentó a LA DISCUSIÓN.

Más que una señalética 

Gacitúa explica que esta intervención va mucho más allá de una simple señal en la calle, ya que cada uno de los elementos que la integran buscan también entregar un mensaje.

"Las señaléticas nos entregan información y direcciones para saber adonde ir, y en este caso creo que el dar la bienvenida a nuestros hermanos haitianos es la dirección correcta, porque hay que partir por apoyar a estas comunidades y darles a entender que no están solos”, explicó.

En relación a los números que aparecen en la placa, el arquitecto precisó que “van del 1 al 100, y eso quiere decir que no importa si es uno o son muchos los que lleguen, son todos bienvenidos por igual”. 

“Lo llamativo de este proyecto, que es autofinanciado, es que es algo sorpresivo. Yo no organizo ni aviso nada de donde voy a instalar el letrero, porque la idea es ver las reacciones que genera en el momento y no que sea algo preparado”, detalló.

Experiencia en intervenciones

Este tipo de intervenciones no son comunes en regiones. Eso bien lo sabe Gacitúa, quien hace años realizó algunas actividades de este tipo en Chillán.

“Llevo años trabajando en intervenciones pero en Chillán como que no me han ‘pescado’ mucho.  En Santiago hay más difusión de estas actividades y eso también me ha permitido vivir de esto. Eso no pasa en regiones”, comentó, añadiendo que realizó una actividad similar hace unos años en Chillán.

“Instalamos caras felices en las señaléticas y no muchos lo recuerdan. En general trabajo en proyectos culturales pero me interesa el espacio público porque es ahí donde se busca generar un pequeño cambio, una reacción en la gente, ya sea para sacar una sonrisa o para hacerlos meditar sobre algo en particular”, concluyó.

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