Editorial | Atención con el empleo

Por: 09:45 AM 2018-02-08

Según el Sistema de Información Laboral del Ministerio del Trabajo, en la comuna de Chillán el salario imponible promedio de los trabajadores dependientes con contrato llegó a los 629.817 pesos en marzo de 2017, la cifra más alta de la región de Ñuble, seguida de lejos por Yungay ($595.743) y Chillán Viejo ($563.613). Sin embargo, estos montos son inferiores al promedio de la Región del Bío Bío ($642.730) y al promedio nacional ($728.171). 

Lo anterior no hace sino confirmar el rezago salarial en Ñuble respecto del resto del país, donde además, hay comunas que exhiben salarios promedio bajo los $400 mil, como son los casos de Ninhue ($361.090) y Portezuelo ($362.634).

La situación de las remuneraciones de los trabajadores ñublensinos es un tema que debiera preocupar a las autoridades, pero también al sector privado, si se quiere mejorar el desarrollo comunal, provincial y regional. 

En efecto, el evidente desequilibrio pone una alerta sobre el complejo escenario para los futuros profesionales. La matriz económica regional asociada mayoritariamente a la agricultura y al comercio, ambos rubros con ingresos históricos bajos, explican en parte este bajo nivel remuneratorio de los habitantes de la nueva región. Pero, también hay explicaciones que apuntan a una falta de oferta de empleos para una mano de obra más calificada, y escasa inversión en nuevos desarrollos productivos y empresariales que permitan generar empleos más atractivos. 

La realidad para un futuro profesional es compleja, ya que difícilmente aspire a quedarse en la zona y buscará mejores oportunidades laborales y de ingresos, ya sea en Concepción o en Santiago, o incluso emigrar al norte, donde nuevamente el nivel de remuneraciones y las oportunidades escalan gracias a la reactivación de la minería del cobre. 

Tal como está ocurriendo en la salud pública, donde se han establecido programas especiales para atraer y retener médicos especialistas con incentivos focalizados, otras áreas de servicios y productivos también debieran generar estrategias para potenciar la retención de trabajadores especializados y profesionales que son los que aspiran a ingresos superiores a los $600 mil. Desde subsidios para instalar empresas y nuevos negocios hasta compensaciones en calidad de vida, y otros tipos de atractivos que sean un gancho para nuevos inversores y profesionales. Por otra parte, la misma agricultura, al darle valor agregado a sus productos y desarrollar la agroindustria, podría establecer mayores atractivos para retener trabajadores más capacitados y a su vez, ofrecer mejores sueldos. 

Las recomendaciones que han dado organismos especializados es que desde las políticas públicas también se puede mejorar el empleo y así como se ha realizado en otras regiones, aquí igual es posible generar polos de desarrollo para determinadas industrias, energéticas, turísticas, de exportación de cultivos orgánicos, cultural, aprovechando también las ventajas naturales e históricas de Ñuble. 

Si la región quiere mejorar sus niveles de empleo y elevar las remuneraciones promedio de sus trabajadores, debe generar una política bien elaborada y con claros incentivos para ello, que traiga frutos permanentes y no solo de corto plazo, como suele ser la irresistible tentación de autoridades que no ven más allá de los tiempos de un ciclo político-electoral.

Comentarios