Editorial | Plan de Transporte

Por: Fotografía: Mauricio Ulloa 07:55 AM 2018-02-07

La voz de la calle es clara. El transporte de pasajeros en la intercomuna es ineficiente y así lo hace sentir a través de encuestas y sondeos de opinión, donde la antigüedad de las máquinas, la escasa oferta para algunas rutas “poco rentables”, la lentitud de desplazamientos y la intermitencia en horarios peak, son parte de un extenso inventario que sufren a diario miles de chillanejos que no pueden contar con un servicio de calidad. 

El problema es complejo y su solución debe partir llamando las cosas por su nombre. En Chillán y Chillán Viejo opera un sistema de transporte privado, no público. Es un sistema de movilidad para las actividades diarias de las personas en el trabajo, la educación, el consumo y el esparcimiento que está en manos de no más de 40 empresarios que en la práctica controlan y deciden sobre un servicio que es público por su naturaleza, y que es esencial para la movilidad cotidiana de aproximadamente 200 mil personas. 

Y es un negocio rentable, por más que se quejen los transportistas, sobre todo cuando son requeridos por el deficitario servicio de algunas rutas que hoy afecta a personas que comienzan a ocupar nuevos sectores residenciales, como también a otras que habitan en zonas de menor densidad poblacional y donde la baja demanda es el argumento para ver pasar micros y taxis colectivos cada media hora y más. Incluso, existen varios puntos de la ciudad donde el servicio es prácticamente inexistente.

Es también lento. Un estudio el Ministerio de Vivienda y Urbanismo que recopiló información de todo el país estableció una velocidad promedio del transporte público en las ciudades intermedias del país y Chillán aparece con el sistema más lerdo, con apenas 19 km/h, solo superado por Curicó. 
A todo lo anterior debe sumarse el problema de la cobertura horaria, tema crítico para los chillanejos que viven o trabajan en sectores apartados,  como también el irrespeto de los recorridos. 

Esta crítica realidad reseñada se da en momentos en que el Gobierno inició el proceso de licitación del estudio de “Infraestructura menor asociada al sistema de transporte público de las comunas de Chillán, Chillán Viejo y Los Ángeles, análisis y propuestas”. Un trabajo que permitirá diagnosticar de manera efectiva las deficiencias que presentan las vías, el equipamiento y vehículos destinados al sistema, además de analizar cómo se presta y se hace uso del servicio. 

Con toda esa información será tarea del próximo gobierno elaborar, por primera vez, un plan de gestión integral que debería poner por delante a los usuarios a la hora de repensar y decidir sobre el sistema de transporte que necesita la ciudad. Se trata de un bien común y por lo mismo debe ser pensado y administrado para las personas que lo hacen posible cotidianamente. 

Es la gente el punto de partida de la necesidad del servicio y al mismo tiempo el origen de una acumulación de recursos colectivos que deben ser gestionados con sentido público y no en función exclusiva de intereses privados.

 

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