Roban el 80% de los computadores desde la Inspección del Trabajo

Por: Felipe Ahumada Fotografía: Victor Orellana 09:30 PM 2018-02-07

La cadena del candado que clausuraba el portón de acceso del personal estaba rota. La puerta de la cocina no ofreció resistencia alguna para que durante la noche del domingo un grupo de delincuentes se llevaran 16 computadores desde la Inspección Provincial del Trabajo, en calle Libertad esquina Independencia.

En dinero, son cerca de 5 millones de pesos y en almacenamiento de información “son años y años de trabajo los que se perdieron, aunque principalmente se trata de documentos administrativos principalmente”, explica Sandra Casas, directora (s) de la Inspección.

Casas dice que solo quedaron tres computadores. Uno en uno de los dos mesones de atención a público y otros dos en oficinas del personal, entre ellos el de una de las abogadas de mediación, “y tenemos que utilizar estos tres, no sabemos hasta cuándo porque estimamos que recién después de febrero podrían reponernos los que se robaron, que es el 80% de lo que teníamos”.

Aseguraron que la información, en su gran mayoría, está respaldada en formato papel y que “por esta eventualidad puede que los trámites se demoren un poco más en ser procesados, pero nada se ha perdido del todo”.

Bajo nivel de seguridad
Con este caso ya son tres las reparticiones públicas que han sufrido robos de insumos computacionales este año. 

El primero, el 7 de enero, sucedió en la oficina de la Delegación Presidencial para la Instalación de la Región de Ñuble, en calle Constitución, desde donde se llevaron siete computadores, un notebook y una cámara fotográfica, todo avaluado en alrededor de 6 millones 400 mil pesos.

Tres días después, paradójicamente, el delito se cometió en una oficina administrativa de Carabineros en la que trabaja el OS10 y la Unidad Fiscalizadora de Armas. Desde allí se llevaron un tablet, un notebook y una caja fuerte con ocho cheques por 80 mil pesos.

Para el jefe de la Brigada Investigadora de Robos (BIRO) de la PDI, comisario Jorge Aguillón, “no podemos descartar la tesis de una banda que busque vulnerar estas oficinas públicas porque, en efecto, lo que están buscando son computadores, que por viejos que sean son de fácil reventa en el mercado negro”.

Aguillón apunta a otro flanco de estos incidentes y es que a diferencia de lo que las casas comerciales en general están mostrando en materia de seguridad, al contar con alarmas, circuitos cerrados de vigilancia y otros implementos, “nos hemos dado cuenta que en las oficinas públicas las medidas de seguridad son más bien bajas y por lo tanto más vulnerables”.

De hecho, ni los computadores de la delegación presidencial, ni los de Carabineros, ni los de la Inspección del Trabajo, estaban marcados, como, por ejemplo, los notebooks que el Gobierno entrega a los establecimientos educaciones públicos.

“Otra manera es rastrear estos computadores mediante un gps o un chip, que es lo que se recomienda cuando se almacena información importante, pero tampoco era el caso en ninguno de estos robos”, afirmó Aguillón.

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