Pemucana y rostro de TVN cuenta como saltó a la pantalla chica

Por: Felipe Vergara Fotografía: TVN 11:50 AM 2016-04-25

Jugó a ser actriz durante toda su vida en un escenario que la llenó de satisfacciones. Pemuco fue el primer testigo de una creatividad que hoy la tienen como figura televisiva, pero que anteriormente solo fueron las inquietudes de una niña que vivió en un entorno lleno de afectos. 

Valentina Acuña ahora disfruta poder compartir su habilidad ante miles de televidentes a través de la Sitcom titulada “Once Comida”, la que se estrenó el lunes último a través de TVN. Ahí interpreta una singular niña amante de las matemáticas y la ciencia ficción llamada Daniela, y quien día a día debe enfrentar las desventuras de una familia llena de particularidades. Su cesante padre, llamado Rodolfo e interpretado por Patricio Torres, vuelve al hogar buscando la atención de su ex esposa Myriam y que representa Katty Kowaleczko. En medio de esa dinámica, su hermano Mateo, papel del actor Diego Boggioni, intenta pasar de curso a toda costa. 

Una familia que fue bien recibida a través de las redes sociales y que le ha dado una vitrina incalculable al talento que nació en estas tierras. 

“Soy de Pemuco, pero me formé en Yungay en el Colegio Divina Pastora. Siempre hice talleres durante mi periodo de colegio, desde cuarto básico hasta como octavo. Después, cuando salí de cuarto, hice cursos en la Escuela Claudio Arrau de Chillán”, cuenta desde Santiago. 

Tras seguir realizando talleres en Valparaíso tomó la gran decisión de estudiar teatro, aunque no sin antes convencer a su padre. Así es como llegó a Uniacc y posteriormente se cambió a la Universidad de Chile. 

Pero tras titularse en 2014, llegó este año la oportunidad que la tiene en el llamado canal de todos. “Llegué por casting. Siempre estoy yendo desde que salí y hay muchos donde uno no queda porque son súper exigentes. El casting fue improvisar algo inmediato, no tuve que memorizar nada y probablemente vieron alguna capacidad en eso”, reflexiona. 

Justamente esa es una de las características de la serie, pues a diferencia de otras, se graba durante el mismo día en que el capítulo es emitido. Todo, para aprovechar la contingencia diaria. 

“Es muy distinto al teatro por los tiempos, porque una obra una la ensaya 2 ó 3 meses y acá ensayamos cuatro horas antes de salir al aire. Nos juntamos a las 3, ensayamos hasta las 6 y luego maquillaje, vestuario y ensayo general, es como estrenar todos los días algo nuevo. Eso lo hace más exigente”, confiesa. 

No obstante, ha tenido la suerte de aterrizar en un lugar cohesionado y que le ha regalado múltiples aprendizajes. “Para mí es súper enriquecedor poder observar el trabajo del compañero. Es bueno aprender de gente de más experiencia. Y el Pato y la Katty son súper generosos. Es un ambiente súper familiar en el elenco porque somos poquitos”, afirma. 

En cuanto a su personaje, ha sido un trabajo intenso. Esto, porque entre Daniela y Valentina existe un mundo de diferencias. 

“Es muy diferente a mí, Daniela estudia Ingeniería electrónica y yo nunca he sido de números. Es mucho más lógica que yo, más estructurada, ligada a la ciencia ficción y yo no acostumbro mucho. Pero ahora por lo mismo he buscado referencias”, comenta. 

Ahora espera consolidar su trabajo en la pantalla. No obstante, su alma ñublensina  la hacen continuar con el mejor de los recuerdos. “Yo agradezco infinitamente haberme criado en un pueblo tan chico como Pemuco. Mi infancia se vio muy beneficiada, fue muy libre”, relata desde la movediza capital. 

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