Medir el Ruido

Por: 10:15 AM 2018-02-03

El nivel de ruido que hoy soportan los chillanejos ha ido creciendo en cantidad e intensidad, como una consecuencia disfuncional del avance de la ciudad y su crecimiento económico y demográfico. 

También es cierto que no se da una protección adecuada a la población ante el constante asedio del ruido, pese a que sus consecuencias afectan la salud, principalmente el funcionamiento circulatorio, nervioso y auditivo. 

Estudios y mediciones realizadas en la ciudad revelan que los rangos máximos permitidos son ampliamente superados en varios puntos del área céntrica y también en sectores residenciales donde se han instalado locales nocturnos. De hecho, ha sido la presión de los vecinos por los trastornos que provoca esta forma de agresión, la que llevó al municipio a la compra de un sonómetro, un promediador y calibrador acústico, un sistema GPS, un anemómetro y un trípode, todo avaluado en 5 millones de pesos. 

De esta forma el gobierno local podrá tener registros claros de las emisiones y realizar por fin una adecuada fiscalización, ya que no solo el nuevo instrumental lo habilitará para esa misión, sino también la legislación, ya que cambios recientes trasladan las competencias en esta materia desde la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) a las municipalidades, terminando así con un entramado burocrático que obligaba a esa repartición pública a programar con anticipación un día especial para enviar fiscalizadores desde Concepción a Chillán para medir y confirmar las quejas. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ruidos llegan a constituir una segunda amenaza ambiental que nos acosa como habitantes ciudadanos, luego de la polución atmosférica, el otro gran problema que sufre Chillán. Numerosos estudios han demostrado que los padecimientos de quienes se ven sometidos a ruidos excesivos pueden clasificarse en efectos a largo y a corto plazo. Entre estos últimos, la respuesta al sobresalto, los reflejos respiratorios y de tensión muscular, los cambios en la circulación periférica y hasta la elevación de la presión arterial. Entre las afecciones a largo plazo se destaca el estrés, con el consecuente riesgo cardiovascular que esto implica. 

La adquisición por parte del municipio de este equipamiento es un positivo avance, que merece destacarse y que debería conducir a la implementación de una red de monitoreo del ruido y a la elaboración de un mapa acústico de la comuna. Esa evaluación permitiría, entre otras cosas, crear una herramienta para conocer los problemas, dónde se producen y qué acciones pueden instrumentarse en cada caso.

El gobierno de la ciudad debe seguir buscando respuestas preventivas y correctivas, capaces de ir reduciendo el nivel de ruido que hay en el espacio común, y promover reglas de convivencia que sean respetadas por todos, para garantizar el cumplimiento de las normas existentes e implementar las que sean necesarias, para evitar daños en la salud y en la calidad de vida de los chillanejos.

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