Rómulo Oses: El veloz wing que dejó huella en el Rojo del 60’

Por: Rodrigo Oses Fotografía: Victor Orellana 2016-04-25

Cada quince días, en una de las butacas del estadio Nelson Oyarzún Arenas de Chillán, la figura del ex puntero izquierdo del Ñublense de 1963 y1964, Rómulo Oses Brito, se hace familiar entre los fieles que llegan a alentar al Rojo.

“Ahora soy fanático, pero sufro mucho cuando pierde el equipo. Soy el único del 60’ que sigue viniendo algunos  ya no vienen porque están enfermos y otros ya murieron”, reconoce con nostalgia, el  otrora delantero nacido en Maule y uno de los últimos bastiones de la década del 60’.

Por su mente, seguramente, pasan raudos los recuerdos de aquella época en la que deleitó con sus desbordes y centros, tras arribar proveniente de Arturo Fernández Vial, club con el que fue campeón regional las temporadas 58’ y 59’.

En la tienda chillaneja formó su carácter. Supo de carencias. Aprendió a ganarse un puesto en un equipo plagado de “caudillos”, pero se caracterizó por ser un gran compañero que sacrificó su sueldo, el que se le pagaba, a veces, cada tres meses, para que se lo repartieran entre los compañeros más necesitados.

“Es que yo tenía otro trabajo en la Maestranza de Ferrocarriles del Estado, y podía vivir con eso, mis compañeros del plantel pasaban hambre o los echaban de las pensiones”, evoca.

-¿Como llega de Fernández Vial a Ñublense?
- Había sido trasladado a Ferrocarriles del Estado de Chillán por Fernández Vial y cuando pensaba colgar los botines, llegó a mi trabajo a buscarme el propio alcalde de Chillán y presidente de Ñublense, Carlos Abel Jarpa que necesitaba un puntero izquierdo. Mi prueba fue en la cancha del Estadio Seminario. Recuerdo que el recordado Pato Lagos, gran delantero, se acercó y me dijo, “tranquilo compadre, que aquí le irá bien”. Y me asistió para hacer un gol. Con eso aseguré un contrato por dos años y hasta el día de hoy estoy agradecido. Estuve dos temporadas en Ñublense. El 63’ y el 64’.

-¿Qué jugadores brillaban en ese plantel que hizo buenas campañas?
- Habían grandes jugadores como Segundo “Chaplín” Castro, Rubén Latallada, Miguel Ángel Clemente, Antolín Sepúlveda, Luis Pérez, el “Chino” Guajardo, Oscar Romero, Mamani, y había que luchar para jugar o me iba a tener que quedar en la banca. Por eso siempre fui titular o primera alternativa, ya que jugaba de puntero izquierdo, pero también de centrodelantero.

-¿Qué jugadores lo encandilaron de ese grupo?
-Dos. Rubén Latallada, uruguayo alto, volante de corte de despliegue y llegada. Y Miguel Ángel Clemente, argentino, volante talentoso, pequeño, rubio, pecoso, de gran habilidad. Tenía la costumbre de decirme en los entrenamientos cuando me encaraba...”¡¡¡Cerrá la concha..!!!”, porque le gustaba tirar túneles y hacer chiches.

¡Desborda y centra!
-¿Cuál era su perfil como jugador?
- Era un puntero izquierdo de mucha velocidad, potencia y que sacaba buenos centros. También jugaba de nueve porque cabeceaba bien.Mis técnicos fueron Fidel Cuiña y Lincoyán Neira.

-¿Es verdad que en las prácticas de los jueves había que matarse para ganarse un puesto y en ese sentido, una vez ‘Romerito’ le pidió un favor especial?
- Jajajaja. Sí, Romerito se me acercó y me dijo: “Mira Negro, tú siempre me complicas con tu velocidad, pero hoy ando cansado y no quiero esforzarme, así que te ofrezco lo siguiente. Te voy a dar un desborde por tiempo y con eso te vas asegurar la citación entre los 16. Si no aceptas, ¿ves eso que está ahí? Sí, le dije yo. Es la reja olímpica. Bueno, me respondió, ahí mismo te voy a dejar colgando si intentas hacerme correr y pasarme. ¿Entendiste? Jajaja. ¿Y qué pasó? Bueno, lo sobrepasé dos veces y saqué buenos centros. Y aparecí citado.

-¿Cuál fue el mejor partido que jugó?
- Uno en el que jugamos con la Universidad Técnica de Santiago. Estaba reemplazando a Miguel Ángel Clemente y tras pase de Hugo Bravo, un zurdo que venía de la “U”, anoté el gol de la victoria con el que ganamos el partido.

-Usted jugó en una época dura donde en Ñublense se cancelaba cada tres meses el sueldo y en las pensiones los jugadores pasaban hambre. ¿Cómo vivió esta etapa?
- Una vez Rubén Latallada me pidió que lo acompañara a la casa del presidente y alcalde Carlos Abel Jarpa. Cuando golpeó la puerta y salió el presidente por la ventana le gritó: “Don Carlos, necesito que me ayude, ya no aguanto más, estoy comiendo sopa de raíces con mi esposa”. Me impactó. Estaba pasando hambre. Don Carlos le dijo, no te preocupes, ándate a la casa y voy a solucionar tu problema. Me partía el alma ver a mis compañeros sin dinero para comer o amenazados en las pensiones. Por eso cuando el tesorero Juan Ortiz les decía a mis compañeros que hablaran conmigo para poder repartirse mi sueldo, cuando iban a la maestranza, yo lo permitía, porque tenía otro ingreso. Me hacía feliz ser fraterno con mis compañeros. Vivimos una época difícil en lo económico.

-¿Y usted en lo personal vio truncada su carrera porque en Ferrocarriles lo obligaron a dejar el fútbol y Ñublense?
- Yo había sido autorizado por el ingeniero jefe de la Maestranza de Ferrocarriles para ir a entrenar. Llegaba corriendo con overol y mis compañeros me decían: “Ya puh negro, te miramos y nos cansamos nosotros”. Pero esa dinámica me la cortó un nuevo jefe. Carlos Abel Jarpa me había ofrecido dos años más de contrato, pero el nuevo ingeniero, al que no le gustaba el fútbol, me hizo bailar con la fea. Ya que me llama a su oficina y me obliga a elegir entre seguir en el fútbol o ferrocarriles. Es decir, me iba a la calle, entonces me acordé de mi padre Juan, que fue ferroviario y con lágrimas en los ojos, bajé la escalera y sentí que me cortaban los pies. Después dejé de ir al estadio porque el dolor era más grande,hasta que volví de a poco a asistir para reunirme con viejos compañeros que ahora no están.

-¿Qué significó Ñublense en su vida?
- Un gran orgullo, escaseaba la plata, pero tuve grandes compañeros y me quedé en Chillán donde me quieren y respetan. La gente me dice con cariño “Tatita”.

(Abajo, el último de izq a derecha), Rímulo Oses fue parte de un plantel que regaló mística y talento en los 60’

Oses fue un puntero veloz y potente que deleitó a los hinchas

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