Con verso a Violeta se graduó de Hijo Ilustre en Chillán

Por: Carolina Marcos Fotografía: La Discusión 07:45 PM 2018-01-27

Año 1967 y Nicanor Parra regresaba a Chillán luego de un largo periodo de ausencia. La invitación, extendida por el alcalde de la época, Abel Jarpa Vallejos, tenía un motivo  claro: entregarle al poeta la distinción de Hijo Ilustre de Chillán, reconocimiento reservado solo para unos pocos. A esa altura, el exalumno y exdocente del Liceo de Hombres ya tenía los méritos para recibir la distinción y la ciudad se preparaba para una jornada que sería difícil de olvidar. 

Para Parra no debe haber sido fácil tomar la decisión de viajar a Chillán. En febrero de ese mismo año había recibido una noticia que caló hondo en su corazón. Su hermana Violeta, a la que él incentivó en el camino literario, se había suicidado en su carpa ubicada en la comuna de La Reina. Regresar a Chillán sería una forma de recordarla tal como a ella le hubiese gustado.  

Por esto, y a pesar de la profunda pena, Nicanor Parra aceptó cordial la invitación y fue parte de la ceremonia que se efectuó el 9 de septiembre de 1967. El alcalde dijo en la actividad que “la ciudad se siente complacida, porque se trata de un justo y merecido reconocimiento de esta tierra para uno de sus hijos, que ha dedicado su vida al delicado cultivo de la poesía (...) Los especialistas dirán con el tiempo cuánto valor tiene en las letras españolas, la forma entusiasta con que sus obras han sido recibidas en Europa y Estados Unidos y la honda filosofía que existe en sus poemas y antipoemas. Los especialistas dirán también la forma en que Nicanor Parra, haciendo verdadera escuela, ha gravitado en la literatura chilena, y cómo la ha enriquecido al calor de su espíritu vigoroso, limpio y valiente”. El discurso fue reproducido en las páginas de Diario LA DISCUSIÓN de la época.

“Su obra comienza, sin duda, con las primeras visiones encontradas por el poeta en esta ciudad, que es la suya; más tarde, como profesor de nuestro Liceo de Hombres y después como catedrático universitario, con muchos viajes al extranjero, acrecentando su experiencia y ampliando la visión de su propio mundo interior. Nicanor Parra es, además de un gran poeta, un gran profesor. Y como si esto fuera poco, es también un gran amigo, estímulo permanente y vital para las nuevas generaciones”, concluyó Jarpa.

El agradecimiento de Parra y su pena negra
El mayor del clan Parra aceptó el galardón con lo que mejor sabía hacer. Entregó a la comunidad un recital poético que incluyó recuerdos de Villa Alegre, el barrio que vio nacer a la mayor parte de sus hermanos y que lo recibió como estudiante y más tarde como profesor en el Liceo de Hombres.

En la actividad, y tal como se esperaba, Parra se emocionó al recordar a su hermana Violeta. A ella el antipoeta le dedicó varios versos con los ojos llenos de lágrimas. También su texto “Defensa a Violeta Parra”, el cual sería reproducido en “Obra  gruesa”, trabajo que vio  la luz en 1969. 

La ceremonia contó además con la presentación del Coro Chillán y todo terminó con un almuerzo en el Mercado Municipal. En aquel recinto Parra no solo recibió el cariño espontáneo de los chillanejos, sino que también se dio el tiempo para recitar el poema “La cueca larga”.

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