¿Cómo se enemistó Parra con el poeta Gonzalo Rojas?

Por: Carolina Marcos Fotografía: La Discusión 07:25 PM 2018-01-27

El 15 de abril de 1970 la Guerra Fría no retrocedía en el mundo. En medio de la tensión política, Nicanor Parra visitaba Washington, en el marco de un encuentro internacional de poetas. El grupo fue invitado a conocer la Casa Blanca y en uno de los salones los esperaba nada menos que la Primera Dama de la nación, Pat Nixon, con una taza de té importado directamente desde la India para la ocasión. La fotografía de rigor dio la vuelta al mundo y tras el episodio cayó una lluvia de fuertes críticas en contra del antipoeta.

Luego de Estados Unidos, Parra tenía en agenda visitar Cuba para participar como jurado en un encuentro de poetas. Sin embargo el Partido Comunista le prohibió la entrada a la isla. Y en Chile, el mismo conglomerado político ardía y solicitaba que el también físico no regresara jamás al país.

No obstante, la historia de desencuentros entre la intelectualidad de la época y Parra se remonta unos 10 años antes, cuando sus compañeros de poesía le pedían insistentemente que definiera su opinión política a propósito de la Revolución Cubana. 

Mientras todos tomaban posturas radicales, Parra se dejaba caer de vez en cuando en alguna universidad estadounidense. Nicanor, muy a su estilo, respondía con frases que lejos de calmar las aguas inquietaban al resto de los artistas. “Yo relativizo todo, hasta la revolución”, escribió por aquellos años.

Luego del té que tomó con Pat Nixon en la mismísima Casa Blanca y la revuelta tanto en Cuba como en Chile, Nicanor se disculpó escribiendo: “Solicito la rehabilitación urgente. Viva la lucha anti-imperialista de los pueblos oprimidos”. La misiva, sin embargo, no funcionó como él esperaba.

Fin a una amistad
“Patán, patudo, patatónico y oportunista”. Con estas palabras Gonzalo Rojas se refería a su ahora examigo Nicanor, producto de su infortunado encuentro con la Primera Dama norteamericana. El docente y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, Juan Gabriel Araya, conoció de cerca a los dos premios Cervantes. De hecho, fue el propio Rojas quien lo contactó con Parra para que el futuro docente pudiera realizar su tesis de grado sobre la obra del vate nacido en Ñuble.

“Ellos eran amigos y trabajaban juntos. Gonzalo Rojas consiguió que yo pudiera vivir dos semanas con Nicanor Parra en su casa de La Reina y terminar mi tesis. Esto fue entre 1962 y 1963”, recuerda.

Juan Gabriel Araya, eso sí, cree que ellos comenzaron a distanciarse más por rivalidades poéticas. “Sí hubo un resquebrajamiento de la amistad, sin embargo, se dio dentro de una relación de respeto. Ellos tenían estilos y apreciaciones del mundo muy diferentes y no hay que olvidar que eran intelectuales. Yo más bien no creo en un ahondamiento de enemistad, sino que en un distanciamiento amistoso”, califica.

“Nicanor sí se distanció de la izquierda, porque esta lo criticó por el episodio de Estados Unidos e incluso Cuba lo inhabilitó para ser jurado. En Chile también fue ampliamente criticado. Aún siento que él nunca se separó de su idea, sino que evolucionó hacia el ecologismo anarquista”, advierte.

El docente añade que, a pesar de sentir que entre ambos no existía envidia, sí  estaban pendientes del curso de la carrera del otro. “Ambos tenían un carácter muy fuerte, estaban llenos de convicciones personales. Eran rotundos y afirmativos”, afirma.  

Ante la ola de críticas, Parra no paró de enviar mensajes a sus detractores. “Si el Papa no rompe con USA, si el Kremlin no rompe con USA, si Luxemburgo no rompe con USA, por qué demonios voy a romper yo”, lanzaba.

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