Los futbolistas argentinos que fracasaron en Ñublense

Por: Rodrigo Oses 11:00 PM 2018-01-20

1 gol marcó el delantero forjado en Boca Juniors, Sergio “Taka” Unrein, una de las decepciones de Argentina.

El delantero argentino Sergio “Taka” Unrein llegaba con 20 años a Chillán con el cartel de goleador histórico de las series menores de Boca Juniors, donde marcó más de 90 goles.  “Vine a mostrar todo, a dar lo mejor de mí, así que ojalá que me salgan las cosas”, comentaba tras su primer entrenamiento con el elenco dirigido por Carlos Rojas. A la postre, marcó apenas un gol en 7 partidos y fue borrado de las citaciones.

Se fue sin pena ni gloria para volver a Boca Juniors el 2013, pero no tuvo nuevamente cabida, por lo que fichó en el Juan Aurich de Perú y luego en Fénix de Argentina, clubes donde no pudo explotar en toda su dimensión goleadora. Acaba de finalizar contrato con el Zulia de Venezuela, equipo en el que entre el 2016 y el 2017 sumó al menos 14 goles en 72 partidos.  

Lázaro, no resucitó

Unrein no fue el único futbolista argentino que en la última década administrada por la Sociedad Anónima, arribó con un gran cartel y se fue sin pena ni gloria.
A comienzos del 2011, Ezequiel Lázaro, proveniente de Instituto de Córdoba en calidad de préstamo, prometía ser el “10” de Ñublense, sin embargo, llegó fuera de forma y jamás pudo transformarse en el armador que necesitaba Luis Marcoleta.

Al cabo de cinco meses, pidió volver a Argentina, tras un rotundo fracaso en Chillán.

“La verdad es que no me voy bien, la gente se esperaba mucho más de mí, y yo los entiendo porque siempre a un argentino, a un extranjero, le piden mucho más. Le digo a la gente que me disculpe, que me hubiera gustado darle un poco más”, admitió a la hora de su adiós. Tras su paso por Chillán, tuvo tibios pasos por Independiente de Rivadavia, Alumni, Mitre de Santiago del Estero y ahora con 34 años, milita en el Deportivo 9 de julio del Torneo Federal C, el nivel 5 regionalizada del sistema de la liga de fútbol de Argentina.

El “Pollo” Herrera

Esa temporada, no solo Lázaro fue una completa decepción. El delantero Esteban “Pollo” Herrera, llegó con cartel de goleador tras sus pasos por la Sub-20 de Argentina campeón del mundo el 2001, Boca Juniors y clubes de Argentina, Grecia, Italia y Perú. Fue un fiasco. Jugó poco, anotó un gol y se fue entre críticas.
El 2012 el lateral zurdo proveniente de Racing, Hugo Urruti, arrancó de titular, pero un esguince de tobillo lo sacó para siempre del equipo. En plena recuperación se le vio bailando en una discoteque y jamás pudo recuperar camiseta, por lo que anticipó su salida. Hoy con 33 años juega en el Club Atlético Belgrano de Arequito.

Carando explotó tarde

Danilo Carando llegó con 19 años de Talleres, pero estaba “verde”. Tras su debut y tibio paso por Ñublense, se fue a Rumania y explotó como goleador de Oriente Petrolero de Bolivia,  brillando en la Copa Libertadores y Sudamericana, también despuntó como goleador en Ecuador y en el Real Garcilaso de Perú. 
Actualmente juega en Emiratos Árabes con 29 años. 

Otro atacante argentino que no respondió a las expectativas fue Damián Salvatierra.

Llegó proveniente de Deportivo Acassuso con cartel de goleador, pero en 8 duelos marcó apenas un gol y no marcó la diferencia que necesitaba el equipo de Fernando Díaz para evitar el descenso.

Por eso, tramitó su salida anticipada para volver a Acassuso donde se reencontró con el gol. Hoy tiene 33 años y milita en el cuadro de Barracas Central de la Primera B de Argentina.

En tanto, el espigado atacante Gonzalo Gil, que había sido formado en la cantera de River Plate, fue catalogado de “tronco” en Chillán tras sumar minutos en Ñublense reemplazando a Renato “Tiburón” Ramos. Como nunca convenció, se fue sin explotar y dejando una estela de decepción. Estuvo retirado del fútbol y trabajó en una heladería, pero luego fichó en Fénix y actualmente con 28 años busca su destino en Defensores de Belgrano, en la B argentina, igual como un puñado de sus compatriotas que decepcionaron en Chillán.

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