Región e inversiones

Por: La Discusión 10:40 AM 2018-01-20

Coincidiendo con la creación de la Región de Ñuble las inversiones privadas han comenzado a despuntar sobre todo en el ámbito inmobiliario, donde  la construcción de edificios ya no está limitada en forma exclusiva a Chillán, su capital. 

En efecto, en las tres capitales provinciales los empresarios del rubro parecen entender bastante bien las oportunidades que se presentan a partir del cambio político-administrativo, ya sea por la vía de instalaciones para servicios públicos o departamentos para los profesionales que llegarán a ocupar cargos en las nuevas reparticiones estatales. 

En Quirihue, por ejemplo, la familia Redlich tiene avanzadas las gestiones para levantar el primer edificio de siete pisos que tendrá la capital de la provincia de Itata y que contará con una primera planta comercial y el resto orientado a departamentos. Además, los mismos inversionistas planean construir un Apart Hotel. 

Bulnes, en tanto, igualmente comienza a beneficiarse con el emergente aliento de las construcciones inmobiliarias. La capital de la Provincia del Diguilín pronto inaugurará su primer edificio de departamentos, que con sus ocho pisos marcará una tendencia en la comuna, pues hay al menos otros dos proyectos similares que se concretarán en el corto plazo.

Finalmente, en San Carlos, capital de la Provincia de Punilla, la familia Cozar Hernández levantará un edificio en pleno centro y existen otros tres proyectos del mismo tipo, según se informó desde la Dirección de Obras del municipio. 

La vinculación entre la transformación de Ñuble en una región y el incremento de las inversiones privadas pasa por tres aspectos cambios fundamentales que se ubican en el camino entre uno y otro. En primer lugar, se debe tener presente que las inversiones están cerca del poder, de modo que  la descentralización en la toma de decisiones, a través de las nuevas provincias, debería ser un incentivo para hacer nuevos negocios.  En segundo lugar, hay que considerar que la inversión pública es un factor de la inversión privada, y en tal sentido el aumento de la asignación de recursos públicos, viene a ser otro estímulo.

Finalmente, un tercer aspecto que contribuye al fomento de la inversión privada es la existencia de certezas y principios orientadores, dos derivadas de la estrategia de desarrollo que la nueva región necesita. 

En síntesis, con cercanía al poder, con inversión pública y con certezas orientadoras sobre el tipo de desarrollo que se quiere para las provincias y cada una de sus comunas, se puede pensar en construir una política de atracción de inversiones sólida, arraigada y pragmática, que plantee incentivos concretos y competitivos respecto de otras regiones. 

Es por lo anterior que resulta esencial la mirada que los empresarios tienen del proceso de planeación futura, pues saben que la instalación de la región es recién el comienzo del camino, y no el fin, entendiendo que ese camino llevará a un desarrollo integral del territorio. 

En ese sentido, tan importante como las opiniones de autoridades y académicos que recogerá el estudio de línea de base para la primera estrategia de desarrollo que fue adjudicado recientemente a la Flacso, es incorporar la opinión del empresariado. Ñuble reclama una nueva visión, y los empresarios locales tienen mucho qué decir al respecto.

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