Empleo femenino sube 10 puntos en siete años

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 08:40 AM 2018-01-15

Un aumento cercano a los 10 puntos porcentuales entre 2010 y 2017 exhibe la participación laboral de las mujeres en Ñuble, según reveló el último informe del Observatorio Laboral Ñuble (OLÑ).

Según la entidad, al comparar las estadísticas de empleo del INE (Encuesta Nacional de Empleo) se observa que en el trimestre enero-marzo de 2010 la participación de las mujeres adultas llegaba a 37,6%, mientras que en el primer trimestre de 2017 la cifra se elevó a 46,6%, alcanzando un peak de 48,7% en igual trimestre de 2013. De esta forma, se tiene que en siete años la participación de las mayores de 29 años anotó un incremento de 9 puntos porcentuales.

En el caso de las mujeres jóvenes (entre 15 y 29 años), la participación se elevó desde un 39,5% en enero-marzo de 2010, a un 51,3% en el mismo trimestre de 2017, lo que representa un alza de 11,8 puntos.

La participación laboral de la mujer es sistemáticamente menor que la de los varones, lo que se aplica para jóvenes y adultos en el periodo 2010-2017, señala el informe.

Sin embargo, al revisar la participación de los hombres se observa un incremento mucho menor, lo que supone un acortamiento de la brecha de género, que en los adultos se redujo de 36 a 29,7 puntos entre 2010 y 2017; mientras que en los jóvenes cayó desde los 17,6 puntos en 2010 a 5,9 puntos en 2017.

La participación de los hombres adultos pasó desde un 73,6% en enero-marzo de 2010 a un 76,3% en igual trimestre de 2017, es decir, un crecimiento de apenas 2,7 puntos porcentuales, registrándose un peak de 80% en enero-marzo de 2012.

Y en el segmento juvenil la participación de los varones se ha mantenido prácticamente igual, al pasar de un 57,1% en enero-marzo de 2010, a un 57,2% en 2017, con un peak de 61,7% en enero-marzo de 2012.

“Sigue siendo baja”
En opinión del analista cuantitativo del OLÑ, Héctor Garrido Henríquez, uno de los autores del informe, la participación laboral de las mujeres en la zona sigue siendo baja.

“Si bien existe un aumento marginal en la participación laboral de la mujer en la Región de Ñuble para el período analizado, es necesario notar que aún existe un rezago importante si lo comparamos con el resto del país y una brecha menos pronunciada si realizamos la comparación con la nueva Región del Bío Bío”. 

Según el INE, la participación laboral femenina en Ñuble en enero-marzo de 2017 fue de 47,8%, mientras que la masculina llegó a 71,3%.

En tanto, a nivel nacional, para el mismo trimestre, la participación promedio de las mujeres fue de 47,7%, y la de los hombres, de 71,6%, lo que es bastante similar a lo registrado en Ñuble.

Pero en Ñuble, el factor estacional reduce la participación de las mujeres en aquellos meses con menor actividad agrícola. Por ejemplo, en el trimestre junio-agosto de 2017, de acuerdo al informe del OLÑ, en las mujeres adultas fue de 41,1%, y en las jóvenes, de 44,4%. En los hombres también disminuye, observándose una tasa de 75,3% para los adultos y un 53,1% para los jóvenes.

En promedio, según el INE, la participación laboral de las mujeres en Ñuble en el trimestre junio-agosto de 2017 fue de 41,8%, y la de los hombres, 69,4%.
Ahora, si se compara con el promedio nacional para el mismo trimestre se pueden observar la diferencia: las mujeres alcanzan el 48,6%, y los hombres, un 70,7%.

“En concordancia con la realidad nacional, se muestra una tasa de participación baja que es comparable con países de una tradición totalmente diferente, como Turquía. Esto en la literatura se conoce como la paradoja chilena, pues tenemos las mujeres más educadas de América Latina, y sin embargo, muestran una tasa de participación muy baja”, añadió Garrido.

El profesional comentó que “lo cierto es que las mujeres enfrentan una serie de dificultades para entrar al mercado laboral, los incentivos económicos son menores, pues reciben salarios más bajos que los varones realizado las mismas labores y además, su empleabilidad es menor, sobre todo, cuando se encuentran en edad fértil”.

Factores
El aumento de la participación laboral de las mujeres en Ñuble respondería más bien al incremento de la demanda por mano de obra en la agricultura y la agroindustria, principalmente en labores de cosecha y packing.

“Nuestro trabajo de levantamiento de información cualitativa en sectores selectivos, nos ha mostrado que hay tareas para las cuales la mayor delicadeza y precisión de las mujeres ha hecho que logren emplearse en sectores como la cosecha de berries de mejor manera que los varones”, expuso Garrido.

Sin embargo, el analista tampoco desconoce el rol de la educación como un factor en la reducción de la brecha de participación entre hombres y mujeres, de hecho, manifestó que “efectivamente, existe una mayor participación para ambos sexos, en la medida en que aumenta el nivel educacional”.

Garrido planteó que “las mujeres más jóvenes son aquellas que han tenido un mejor acceso a la educación, ciertamente, esto explicaría parte importante del aumento de la participación, pues mayor educación también es un predictor importante de una mayor empleabilidad. Además, aunque esto hay que estudiarlo más a fondo, consideramos que en las nuevas generaciones existe un menor conservadurismo frente a la materia”.

Casadas y solteras
El informe también entrega un dato revelador a partir de la Encuesta Casen 2015, pues mientras las mujeres solteras de Ñuble exhiben una participación laboral de 39,4%, entre las casadas la tasa llega a 40,2% en 2015, es decir, una diferencia de apenas 0,8 puntos.

Sin embargo, en el caso de los hombres la diferencia es de 27,3 puntos, pues mientras los varones solteros alcanzan una participación de 51,6%, en los casados es de 78,9%.

“Aunque para conocer profundamente las razones de este fenómeno es necesario realizar algún estudio econométrico, me atrevo a señalar que esta diferencia está relacionada con la edad. Las mujeres que no están en pareja son mujeres jóvenes, y la inserción de los jóvenes en general es particularmente baja”, explicó el analista del OLÑ.

Garrido planteó que “como país debemos enfrentar este fenómeno con seriedad, para equiparar la cancha. Aunque más allá de consideraciones puramente económicas, la evidencia reciente apunta a que la brecha de participación se explica porque aún somos un país machista, donde a pesar de que la realidad no se condice con aquello, se piensa al varón como proveedor principal del hogar”.

En esa línea, el profesional sostuvo que “aumentar la participación laboral de las mujeres no sólo significa entregarles mayor autonomía y posibilidades de autorrealización, desde un punto de vista puramente económico, aumentar la participación de las mujeres significa aumentar el potencial de crecimiento del país”.

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