Sin credencial democrática

Por: 11:40 AM 2016-04-22

La jornada política más taquicárdica del año cerró, al tocar la última de las doce campanadas del miércoles, con la fallida inscripción de las candidaturas de la Nueva Mayoría para las primarias municipales, desatando un terremoto político de insospechadas consecuencias en el oficialismo. 


Todas las miradas apuntan al Partido Socialista y a su presidenta, Isabel Allende como los causantes de este escándalo y no se equivocan, pero sí quedan cortas para identificar todas las capas de este nuevo episodio que nos recuerda que aún resta mucho por hacer en favor de la seriedad y ética de la actividad política. 


Sería ingenuo pensar que todo se debió a un involuntario retraso de Allende o a un error de información de sus asesores. Detrás de esta frustrada inscripción de primarias hay una estrategia para proteger intereses partidarios, aun a costa de quebrar el pacto electoral de la coalición gobernante y defraudar las expectativas ciudadanas de mayor participación y transparencia en la selección de sus candidatos para las elecciones municipales que se realizarán el 23 de octubre de este año.  


Pero no toda la responsabilidad es del PS y su presidenta. Que hoy en la Nueva Mayoría se multipliquen las acusaciones cruzadas viene a confirmar que el propósito de la unidad en torno a un proceso de primarias legales apenas fue una ilusión. 


En este clima crispado sobresale el caso de Chillán Viejo, una de las comunas que causó el quiebre del pacto electoral entre radicales y socialistas a nivel nacional y que bien resume este decadente cuadro de deslealtad y defensa a toda costa de las cuotas de poder, avalada por la espuria fórmula de “el que tiene mantiene”.


Y si durante la mañana de ayer las críticas y reproches al interior del oficialismo arreciaban, estos aumentaron exponencialmente por la tarde, luego que se conociera una declaración pública que emitió el PS, traspasándole la responsabilidad de este escándalo al Servicio Electoral, en un vano intento por proteger la figura de Isabel Allende, cuya renuncia a la presidencia del PS debería ser el final más lógico de esta teleserie.  


Ahora el escenario para la coalición gobernante de cara a las Municipales es completamente incierto. Es posible que en algunas comunas realicen primarias convencionales, pero sobre este mecanismo no hay que hacerse muchas ilusiones, pues carece de financiamiento y regulación y fue el mismo usado el 2012 en Chillán Viejo para zanjar la disputa entre Felipe Aylwin y Jorge del Pozo, terminando -como todos saben- con una investigación por desfalco, 5 funcionarios removidos y el propio alcalde investigado y posiblemente formalizado por fraude fiscal. También es posible que apliquen encuestas o simplemente designen a los candidatos entre cuatro paredes, mediante la vieja e indecente fórmula de la “dedocracia” que tanto gusta a algunos dirigentes locales. 


En síntesis, lo ocurrido el miércoles nos confirma que para buena parte de la dirigencia política de centro-izquierda los acuerdos solo pueden estar atados a la celebración de negociaciones acerca de la distribución de espacios de poder, desnaturalizando los objetivos iniciales de las primarias legales anunciados a la opinión pública y terminando por convalidar que la promesa de unidad y participación ciudadana que hizo la Nueva Mayoría carece de mérito para obtener credenciales democráticas, tanto en sus convicciones como en su praxis.

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