Evaluación ambiental de central El Campesino entra en su recta final

Por: Roberto Fernández Fotografía: Bulnes sin termoeléctricas 09:25 PM 2016-04-21

Si bien nadie se atreve a anticipar cuándo será votado por la Comisión de Evaluación Ambiental el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la central El Campesino, lo cierto es que el largo proceso iniciado en noviembre de 2014 está llegando a su fin, pues según fuentes del Gobierno, la iniciativa podría ser aprobada o rechazada en los próximos meses.

La central de ciclo combinado a gas natural El Campesino es un proyecto de la empresa Biobiogenera que se pretende emplazar en Bulnes, en cuya propiedad participa la mayor generadora de Francia, EDF. Tendrá una potencia instalada de generación de 640 MW y representará una inversión de US$804 millones.

Paralelamente, la firma también espera la aprobación del EIA de su terminal regasificador que se levantaría en Lirquén, donde se recibirían los buques con Gas Natural Licuado (GNL) importado, y tras el proceso de regasificación, sería inyectado al Gasoducto del Pacífico, que permitirá transportar el combustible hasta Bulnes.

Larga tramitación
El EIA de El Campesino, ingresado a tramitación el 6 de noviembre de 2014, recibió más de mil observaciones por parte de la comunidad en el marco del proceso de participación ciudadana, razón por la cual, en mayo del año pasado, la empresa solicitó la suspensión por 6 meses del proceso de evaluación, con el objetivo de responder adecuadamente estas consultas. En aquella ocasión, aclararon que la suspensión de la tramitación es habitual en proyectos de esta envergadura, por ello, explicaron que esto no altera las fases posteriores y no tendrá implicancias en los compromisos para la ejecución del proyecto que ya se han adquirido.

Uno de esos compromisos, y quizás el más importante, es el contrato de suministro eléctrico que en diciembre de 2014 se adjudicó El Campesino en la licitación de bloques de energía para el Sistema Interconectado Central llevada a cabo por la Comisión Nacional de Energía, y que corresponde a 4.000 gigawatt/hora al año, por 15 años, a partir de 2019, lo que supone que en dicho año la central debiera estar operando.

Actualmente, en Biobiogenera están trabajando en la elaboración de la tercera adenda, que es el informe complementario fruto del resultado del proceso de participación ciudadana y que contiene las respuestas a las consultas y observaciones. Se estima que ésta debiera ser presentada en mayo próximo. Desde la empresa aseguraron que avanzan en la elaboración de la adenda “sin contratiempos”.

El diseño de la central, originalmente bautizada como Octopus, estaba pensada para generar 1.140 MW y consideraba una inversión de US$1.300 millones. Sin embargo, éste fue modificado entre 2013 y 2014, previo al ingreso a tramitación ambiental, debido a la fuerte oposición que encontró la iniciativa entre grupos de vecinos y agricultores de Bulnes. Por esta razón, además de reducir su tamaño a casi la mitad, también se cambió el sistema de enfriamiento, desde uno convencional a través de agua, a uno que utiliza aerocondensadores.

De todas formas, según han planteado desde la empresa, el proyecto integral considera, en una segunda etapa, aumentar la potencia de generación del proyecto.

Se calcula que la construcción tendrá una duración de tres años, y si bien al momento de ingresar el EIA en Biobiogenera afirmaron que la central debiera estar operando en 2018, por la extensa tramitación, dicho plazo no se podría cumplir.

Mientras tanto, en la vereda opositora, el grupo “Bulnes sin termoeléctricas”, que ha llevado adelante una potente campaña comunicacional en contra de la iniciativa, en los útlimos meses ha intensificado su trabajo tendiente a informar a las autoridades y la comunidad sobre los eventuales impactos ambientales de este proyecto.

Pese a ello, ha trascendido que El Campesino contaría con la venia del Gobierno, que ha definido como prioridad el respaldo a las iniciativas de generación energética.

Comentarios