Los cien años de la Sombrerería Chillán

Por: Carolina Marcos Fotografía: Victor Orellana 10:00 PM 2018-01-06

Hace diez años exactos, se encendieron las alarmas del comercio local. Sombrerería Chillán anunciaba su cierre definitivo, tras 90 años de vida, y su salida del local que históricamente usó por décadas en calle 5 de Abril. A pesar que la decisión en un comienzo fue categórica, con el paso de las semanas, los hermanos Olalde se dieron cuenta que el cierre estaba siendo sentido tristemente por los clientes más fieles de la zona. Muchos de ellos siguieron a la familia hasta la casa para solicitar el servicio que siempre caracterizó a este local. 

La decisión, explica Aurelio Olalde, sufrió un revés. La Sombrerería Chillán seguiría atendiendo en su local y taller ahora ubicado en calle Gamero 1073 para construir más historias ligadas a los primeros vascos que llegaron a la ciudad con la idea de fundar un negocio familiar. 

Un siglo de historias

Es en este pie que la Sombrerería Chillán acaba de celebrar un siglo de vida. Cien años desde que en 1917, Jorge Olalde se estableciera en las esquinas de las calles 5 de Abril con El Roble. En esta tarea lo acompañaría su hermano, Juan, como socio de la firma. 

Aurelio Olalde es quien hoy se está haciendo cargo del negocio familiar. El empresario  cuenta que tras el terremoto de 1939, el negocio siguió sus funciones en 5 de Abril 711. “Poco tiempo más tarde, Jorge Olalde decide retirarse del negocio para dedicarse a la agricultura quedando su hermano Juan a cargo. Con el tiempo sería apoyado por sus sobrinos Juan y Luis,  quienes llegaron desde Araotz, en el País Vasco y ellos se hicieron cargo del negocio desde inicios de los años 60 hasta el 2005”, recuerda con emoción.

Según los archivos de prensa de LA DISCUSIÓN, la Sombrerería Chillán también recibió a personajes de la política, la historia y el espectáculo en sus instalaciones como Sergio Onofre Jarpa, Felipe Camiroaga, Zalo Reyes, el fallecido cura de Portezuelo Ricardo Sammon y el mismísimo Augusto Pinochet, entre otros. Todos se llevaron consigo un sombrero de este tradicional espacio chillanejo. 

“Nos dimos cuenta que no podíamos cerrar, que venían los clientes de igual forma a solicitar sombreros. Nuestra clientela está compuesta por mucha gente de los alrededores y son muy fieles. Nosotros hacemos los sombreros a medida y no en todas partes puedes encontrar ese servicio. Además, nos esmeramos en dar una muy buena atención y un servicio de calidad, yo creo que esa es la clave para explicar el porqué estamos cumpliendo un siglo de vida”, explica Aurelio mientras muestra orgulloso una máquina especial para medir la cabeza de los clientes que quieren un sombrero a la medida. El aparato tiene décadas de uso y, si el tiempo lo permite, seguirá su trabajo por mucho tiempo más. 

La celebración familiar de este hito fue en grande. Fue encabezada por los hermanos Juan José, Aránzazu, Aurelio y José Antonio Olalde Martín. Se trató de un almuerzo especial que contó además con el humor de Arturo Ruiz-Tagle y músicos y bailarines que amenizaron la velada con danzas y cantos tradicionales vascos, rememorando las raíces del clan Olalde que seguirá luchando por mantener viva la esencia de la Sombrerería Chillán, pese al paso de los años y a las dificultades que presenta el mercado. Para los Olalde, la tradición es más fuerte que eso.  

Comentarios