Atreverse a innovar

Por: La Discusión 08:35 AM 2018-01-06

Nadie podría hoy rebatir la idea que el conocimiento es un factor capaz de aumentar la riqueza económica, lo mismo que potenciar el capital humano con que cuenta una sociedad. Las naciones llamadas emergentes y algunos de los países más ricos del mundo han sido capaces de comprender esta dinámica y han invertido grandes recursos en promover la ciencia, la investigación y fomentar la innovación y el emprendimiento. 

Primero, hay que tener presente que, contrariamente a lo que suele pensarse, no se requieren 50 años para avanzar sustancialmente en este tema. En la medida que exista voluntad, recursos y personas dispuestas a correr riesgos y a atreverse, esto es posible siempre que existan las instancias para que esos proyectos puedan desarrollarse. 

También  hay que tener muy presente que no se puede avanzar en estas ideas, sin que existan también los recursos destinados a promoverlas y, más concretamente, sin corregir la valoración sobre pequeñas y medianas empresas, cuya participación en el PIB local ha ido decayendo y podrían encontrar aquí una oportunidad de frenar este comportamiento negativo, cuya expresión más sensible es la pérdida de empleos. 

Buscando las causas y las soluciones de este problema conviene ir más atrás y preguntarse qué se hace para educar desde la infancia en habilidades y valores como la responsabilidad, perseverancia, creatividad y paciencia, todas aptitudes que son necesarias para emprender e investigar. 

Lamentablemente, la educación escolar está más enfocada a los resultados que a los procesos, los jóvenes buscan obtener la mejor calificación más que aprender del procedimiento para lograr la meta y subvalora e incluso castiga los errores que ocurren en el camino, no obstante el yerro es un factor clave de la cultura del emprendimiento y la innovación. 

Por último, los medios de comunicación, ahora ampliados hasta límites insospechados por las nuevas tecnologías, están en las condiciones casi ideales para traducir la ciencia a la comprensión de la gente. 

Esta nueva responsabilidad debe ser asumida, como siempre, con el mismo nivel de excelencia y de honestidad intelectual que cualquier otro tema, en la convicción de que este tipo de información es -probablemente, mucho más que otras que diariamente se vuelcan a la corriente general de noticias- vital para los tiempos que vivimos, y más aún para los que vendrán. 

Este es el siglo del conocimiento y en él -y con sus reglas- la Región de Ñuble deberá competir apostando a su vocación agroalimentaria, donde hay un potencial enorme y pruebas fehacientes de apego a la innovación y capacidad creativa. De hecho, el agro ñublensino ha duplicado el número de tierras cultivadas y ha mejorado su productividad, con rubros que han penetrado en los mercados más exigentes del mundo. Además, tímidamente ha incorporado tecnología avanzada para la producción, y si no lo ha hecho aún en la medida en que lo hacen otras regiones, es porque en el arrebato individualista se han ignorado las bondades de la asociatividad y la generación de economías de escala. El diagnóstico es claro. La duda es cuánta convicción existe en Ñuble para transitar el camino de la innovación y no quedarse solo en buenas intenciones o rimbombantes discursos.

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