Hidroñuble y El Campesino enfrentan postergaciones

Por: Roberto Fernández Fotografía: Mauricio Ulloa 05:20 PM 2018-01-01

Por distintas razones, los dos mayores proyectos de generación energética en la zona hoy están en un incierto compás de espera. Por un lado, la central hidroeléctrica Ñuble, en San Fabián, cuyas obras se ralentizaron a tal nivel que se espera su conclusión recién en 2022, debido al comportamiento del mercado eléctrico; mientras que El Campesino, en Bulnes, en febrero postergó el inicio de las obras hasta resolver el modelo de abastecimiento de gas natural.

Hidroñuble
Si bien el sector energético es uno de los más dinámicos de la economía nacional, la irrupción de las fuentes renovables no convencionales, que ha incidido en una fuerte baja en las tarifas, sumado a la caída en la demanda en un contexto de desaceleración económica, han modificado el panorama para el sector generador.

Es así como en mayo Hidroñuble, de Eléctrica Puntilla, argumentó que el proyecto, que tendrá una potencia instalada de 136 MW, fue evaluado con el estudio de comportamiento del consumo realizado por la Comisión Nacional de Energía (CNE) en 2012, muy diferente al efectuado este año, “lo que impacta sus ingresos y eventualmente, su producción”.

“Lo anterior obliga a extender el período de inversión hasta que la demanda vuelva a los niveles originalmente estimados para la evaluación de este proyecto, todo lo cual redunda en un desplazamiento de las actividades de la etapa de construcción hasta el segundo semestre del año 2022”, año en que según la CNE se alcanzarían los niveles de consumo inicialmente previstos para 2017.

Conviene recordar, sin embargo, los retrasos en las faenas han sido una constante durante la ejecución del proyecto, de hecho, en agosto de 2016 se informó la última modificación en los plazos, estimándose que la central no entraría en operaciones antes de abril de 2019.

Ello, luego que en octubre de 2015 la generadora resolviera poner término anticipado al contrato para la ejecución de las obras civiles con la empresa Vial y Vives, y que en febrero de 2016 adjudicara a Agrosonda los trabajos en la bocatoma, dejando pendientes los otros frentes, como la casa de máquinas y el canal de aducción.

Detrás de ello también hay factores financieros, pues el acceso al crédito se ha visto limitado debido a que la central no se ha adjudicado ningún contrato de suministro eléctrico.

El Campesino
En el caso de la central a gas natural que proyecta Biobiogenera, y que tendrá una potencia de generación de 640 MW, el abastecimiento es el factor clave.

A fines de enero, la Corte Suprema dejó sin efecto la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del terminal regasificador que se pretende instalar en Penco, a través del cual Biobiogenera prevé importar el GNL e inyectarlo al gasoducto del Pacífico para abastecer a la central en Bulnes. Con la decisión del máximo tribunal, que obligó al titular a llevar a cabo una consulta indígena como parte del proceso de participación ciudadada de la evaluación ambiental, el terminal marítimo, que ha sido resistido por grupos ambientalistas, quedó en compás de espera.

Por su parte, la central El Campesino cuenta con su RCA desde agosto de 2016 y pese al impasse de inicios de año, la empresa reiteró en aquel momento el compromiso de ponerla en operación en 2019, lo que dada la paralización que suma diez meses, resulta inviable.

No obstante lo anterior, la empresa confirmó este mes su determinación de llevar adelante el proyecto y según expresó el director ejecutivo, Juan José Gana, esperan comenzar la construcción en el segundo semestre de 2018.

“Estamos gestionando un suministro de gas natural alternativo y temporal que nos permita iniciar su construcción durante el segundo semestre de 2018”, sostuvo el ejecutivo, quien no descartó la adquisición de gas natural argentino en una etapa inicial de operación.

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