El año de la Región

Por: 2018-01-01

Es habitual al llegar al final del año hacer un balance del período que se cierra y reflexionar acerca de cuáles son los desafíos que plantea el ciclo que se inicia. Se trata de un ejercicio que debe conllevar la práctica del análisis y la autocrítica. Pensar qué cosas se hicieron bien, cuáles se hicieron mal y qué cuestiones quedaron pendientes. En definitiva, cómo mejorar. 

Dejamos atrás un año donde hemos obtenido algunos logros apreciables en el ámbito político, donde la creación de la nueva región fue, sin duda, el más grande hito. 

En efecto, el 19 de agosto de 2017 será incorporado con letras doradas a nuestra historia, recordado como el día en que la Presidenta Michelle Bachelet firmó la ley que oficializó el nacimiento de la Región de Ñuble y de las provincias de Diguillín, Punilla e Itata.

Actualmente, nos hallamos en pleno proceso de instalación a cargo de una delegada presidencial que, de seguro, será removida una vez que asuma el nuevo Gobierno, en marzo de 2018. El cambio, en todo caso, no debería generar grandes alteraciones en una etapa que considera dos cuestiones fundamentales: dotar a la región de los servicios públicos que necesita y movilizar las energías locales en función de una visión estratégica de desarrollo. 

Para la economía, en tanto, el año que termina tuvo luces y sombras. La inversión privada sigue siendo baja, el negocio inmobiliario sufrió una desaceleración temporal y, por fin, se despejó la maraña de juicios y acciones legales que impedían la instalación de un casino de juegos en Chillán. Las pymes, en tanto, tuvieron resultados dispares, siendo lo más relevante la emergencia de emprendedores en la vitivinicultura, el turismo y la actividad agroindustrial.

En materia ambiental, 2017 fue contradictorio, pues la contaminación atmosférica disminuyó, sin embargo, el Plan de Descontaminación de Chillán y Chillán Viejo desnudó enormes falencias en el financiamiento de sus dos grandes medidas estructurales: el recambio de estufas y la aislación de viviendas. A nivel regional, en tanto, hubo situaciones complejas, como el incendio forestal que afectó a principios de año al Valle del Itata y la persistente colisión de miradas acerca del desarrollo económico y la conservación de áreas de alto valor ecológico.

En cuanto a Chillán, el balance tiene poco de positivo. De hecho, el nuevo año comenzará con prácticamente las mismas asignaturas pendientes con que se inició 2017. Los problemas de conectividad derivados de la expansión habitacional, los yerros en licitaciones y el atraso de los instrumentos de planificación, son parte de un inventario que revela una preocupante debilidad en el gobierno local. 

En esta edición hemos querido revisar las principales noticias y personajes que marcaron 2017, pero no con un sentido anecdótico, sino con la clara intención de interpretar y proyectar procesos, destacar los aciertos y advertir sobre temas que no se han cerrado y errores u omisiones que no deben volver a repetirse, pues tenemos la convicción que la región y sus 21 comunas dependen de su capacidad para construirse a sí mismas. Con ese espíritu deberíamos caminar en 2018.

Comentarios